Hace muchos años, recuerdo haber ido a la capilla del barrio Bolognesi, en Tacna, y encontrarme con un grupo —en su mayoría varones— reunido en lo que parecía ser una charla. Si no me falla la memoria, varios llevaban todavía sus placas misionales de juventud. Pero lo que más me impresionó fue escuchar al hermano William Romero. Desde pequeño me gustaron las historias de mi familia y los relatos de cómo conocieron la Iglesia: caminar por la ciudad y que me señalaran “aquí ocurrió esto, allá pasó aquello”. Por eso, oír la voz de alguien que había vivido experiencias mucho más antiguas era realmente fascinante. No recuerdo con exactitud todo lo que contó aquella vez, pero sí recuerdo la fascinación que sentía mi mente al imaginar, una tras otra, las escenas que él evocaba de su misión en la Misión Andina. No era para menos, él había sido el primer misionero peruano.
Si algo tengo presente de mis charlas con el hermano Romero, es su apasionamiento por la exactitud histórica. Por eso, aquella primera ocasión en que lo escuché me cautivó. Tacna, y en general el Perú, es un país profundamente diverso y rico en historia. Sin embargo, desde que tengo uso de razón he oído distintas versiones sobre cómo comenzó y se desarrolló la Iglesia en Tacna y en el Perú.
Muchos hermanos, trabajadores de la Iglesia, en visitas de capacitación o de trabajo, traían una versión; líderes y autoridades de área compartían otra muy similar en discursos desde el púlpito; en mi familia, en cambio, se hablaba de una historia un poco diferente a las anteriores. Pero escuchar a alguien que había vivido aquellas épocas resultaba totalmente revelador, y armonizaba con lo que en mi familia se contaba, sobre todo para no aceptar sin más las versiones que muchas veces llegaban desde Lima.
Con el rigor histórico que caracterizaba al hermano Romero, asumiré el riesgo de escribir una breve reseña de algunos hechos resaltantes de su vida.
William Cipriano Romero Gómez nació un viernes 16 de septiembre de 1938, en la ciudad de Moquegua. Desde muy joven tuvo que afrontar la adversidad. Su familia se trasladó a Lima debido a la enfermedad que aquejaba a su padre, pero aquella etapa estuvo marcada por el dolor: su padre falleció como consecuencia de una negligencia médica, y poco después tuvieron que regresar.
Buscando mejores oportunidades educativas, la familia viajó luego a Tacna. Aunque más adelante decidieron volver a Moquegua, aquellos años tempranos fueron tejiendo en su vida un vínculo estrecho entre ambas ciudades, como si el destino lo llevara constantemente de una a otra. En su juventud encontró trabajo en el centro minero de Toquepala y, más tarde, también en los barcos que arribaban al puerto de Ilo. Así, entre desplazamientos, esfuerzos y nuevos comienzos, fue abriéndose paso en un Perú todavía marcado por las limitaciones y las oportunidades inciertas de la época.[i]
El 16 de febrero de 1959, mientras viajaba en un taxi al puerto de Ilo, conversó brevemente con dos misioneros. Ellos le dijeron que podían visitarlo en su casa en Tacna, a lo que él accedió. Una semana después, el 24 por la tarde, se presentaron en su casa como misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Ellos fueron el élder Spencer L. Brinkerhoff y el élder John Thomson. En sus palabras, él escribiría:
“El mensaje fue sobre la Trinidad, el cual lo entendí y sentí que ya lo sabía, más no así sobre sobre las apariciones a José Smith, que me parecieron muy fantásticas […] los Misioneros Mormones me obsequiaron un libro de Mormón. Para terminar, me hicieron un desafío, que para hallar y conocer la verdad, tenía que cumplir con tres metas: la primera era que tenía que orar y preguntar si estas cosas son verdaderas; segundo estudiar para aumentar mis conocimientos; y tercero que asista a su Iglesia los domingos en base a que ‘por sus frutos los conoceréis’, me dieron la dirección y el horario de su reunión. Acepté el desafío”.[ii]
William era muy religioso y comprendía el mensaje que los misioneros le compartían, aunque mantenía reservas y dudas en algunos aspectos. Así, los misioneros comenzaron a visitarlo con frecuencia en los días posteriores. Al parecer, esta situación le trajo algunos primeros inconvenientes.
“En una ocasión, mi madre, molesta, me quitó el Libro de Mormón y lo arrojó al techo, lo cual ocasionó la ruptura de una hoja. Por ello, algunas veces, las charlas las recibía al pie de un molle en el parque ubicado detrás de la catedral de Tacna”.[iii]
El domingo 1 de marzo asistió a esta iglesia, que tenía sus reuniones en el salón principal de lo que había sido el Hotel Los Ángeles. Seguramente, en algún momento fue un hotel, pero para entonces funcionaba como residencia de trabajadores de Southern Perú. Muchos de ellos eran miembros de la Iglesia provenientes de México y Estados Unidos, aunque, por motivos laborales, es probable que varios ya estuvieran viviendo en el campamento minero. Tal vez por eso, cuando él llegó, recuerda haber visto a muy pocas personas.
Hotel los Angeles
Un momento icónico de esta etapa, cuando recién comenzaba a conocer la Iglesia, fue su participación en la bienvenida al élder Spencer W. Kimball en el aeropuerto, cuando llegó a Tacna el 28 de marzo de 1959. Con motivo de su onomástico, los miembros, junto con el apóstol y la comitiva que lo acompañaba, se dirigieron luego al lugar de reuniones en el Hotel Los Ángeles, donde le ofrecieron una torta de cumpleaños, además de algunos recuerdos para todos los recién llegados.
Dedicación de la capilla de Toquepala
De izquierda a derecha: Pres. & Sister Jenses, Élder & Sister Kimball, Pres. & Sister Williams.
Esta visita tenía una razón especial: la dedicación de la capilla de Toquepala, la primera capilla en el Perú. Así, al día siguiente, todos se trasladaron a Toquepala para participar de ese acontecimiento.
En aquellos años, las ramas de Tacna, Toquepala e Ilo, así como la rama que existía en Lima, pertenecían al distrito peruano, bajo la jurisdicción de la Misión Uruguaya. Los misioneros provenían de Norteamérica y, con frecuencia, algunos de ellos sufrían problemas de salud debido a los bajos niveles de salubridad en los lugares donde servían. Eso fue lo que solía ocurrir con varios de los primeros misioneros en Tacna, y también representó una oportunidad para William.
El compañero del élder Brinkerhoff había enfermado de hepatitis, lo cual permitió que William acompañara a este misionero en su labor proselitista. William daba discursos y lo asistía en sus visitas. Su primer mensaje fue acerca de la oración, y él recordaría que el élder Brinkerhoff le dijo entonces que “sería un buen misionero”.
Curiosamente, a pesar de su activa participación en la Iglesia, William aún no se había bautizado, ya que su madre no le daba la autorización para hacerlo y todavía no alcanzaba la mayoría de edad, que en aquel entonces era de 21 años. [iv]
En septiembre de ese año, William volvió a trabajar en Toquepala y, finalmente, el 13 de noviembre de 1959 fue bautizado por Isaac Jarvis y confirmado por Hugh McClellan, hermanos de la Rama Toquepala. En aquel momento, el presidente de rama era Marion Robinson.
Es a finales de 1959 que también “llegó a Toquepala el Apóstol Lee y esposa, encargado de organizar la Misión Andina. Vino acompañado del presidente Jensen y esposa, de la Misión Uruguaya; también vino el presidente Sharp y esposa para presidir la nueva Misión Andina para Perú y Chile. Los acompañaron, además, dos misioneros”.[v]
William, quien ya había experimentado brevemente lo que era acompañar a los misioneros, incluso antes de haberse bautizado, fue llamado como misionero de tiempo completo a servir en la recientemente creada Misión Andina, convirtiéndose así en el primer misionero peruano en servir como misionero de tiempo completo en dicha misión. Así, el 30 de septiembre de 1960, salió al campo misional. En el aeropuerto de Lima lo recibió el presidente Sharp, y él escribiría estos recuerdos:
“Me trasladó hacia la casa de huéspedes de la Embajada de los EE.UU. ubicada en Los Pinos, Shell, Miraflores. Allí ya habían cuatro misioneros recién llegados: los élderes Hatch, Jones, Batman y Shoemaker; dejamos el equipaje y nos trasladaron a las oficinas de la Misión ubicadas en la calle Lord Nelson”.
Registros de la Misión Andina
Traducción: 30 de septiembre. El presidente y la hermana Sharp recibieron a tres nuevos misioneros en el aeropuerto: los élderes Donald L. Jones, Anthony H. Hatch y Don Wallace Bateman. Ese mismo día, pero por la tarde, se reunieron con el élder William Cipriano Romero, de Toquepala. Este élder es peruano nativo y será el primer misionero peruano de la misión.
Se enviaron informes completos a los padres de los misioneros que están y han estado enfermos, así como un informe a la Primera Presidencia.
Fuente: Andes Mission history, LR 6865 23, Church History Library.
Estando ya en el campo misional, fue ordenado elder y apartado como misionero.
“6 de octubre de 1960, en Lima, fui ordenado élder por el presidente James Vernon Sharp, de la Misión Andina, durante la reunión misional realizada en el ‘Aurendez vu’ de la Av. Brazil. Ese mismo día y en el mismo lugar fui apartado como misionero por el apóstol Joseph Fielding Smith, presidente del Quórum de los Doce”.[vi]
Sirvio en Lima, en la Rama Mariategui y Magdalena, y en Trujillo donde la obra recien estaba comenzando.
Élder Romero y Pugmire en P-day
Al regresar de su misión a Toquepala, fue llamado como presidente de la Rama Toquepala II, una rama de habla hispana, mientras que la Rama Toquepala I era de habla inglesa. Aparentemente, esto formaba parte de la visión que muchos de los primeros miembros norteamericanos tenían conforme comenzaron a bautizarse peruanos: que las ramas en el país contaran progresivamente con un liderazgo local.
Relevo como misionero de tiempo completo
Traducción: 28 de septiembre de 1962. Retorno a Lima. Los presidentes Nicolaysen y Jones vinieron desde Chiclayo. Entrevistaron al élder William Romero, quien fue relevado honorablemente hoy después de una misión de dos años. Él es un miembro peruano local. Se le consultó acerca de sus responsabilidades de servicio de liderazgo en la rama de Tacna después de su regreso a casa.
Fuente: Andes Mission Manuscript LR 6865 2, Church History Library.
Y aunque, por circunstancias coyunturales, las ramas de Toquepala terminaron cerrándose a finales de la década de 1960, su servicio en la Iglesia fue invaluable. Incluso, algunos años después, se logró organizar nuevamente la rama de Toquepala. Las gestiones del hermano William, en su calidad de dirigente sindical, jugaron un papel importante para el retorno de los misioneros y la reorganización de la rama, que con los años pasó a formar parte de la Estaca Alameda. Allí, el hermano William, tiempo después, pudo servir nuevamente como presidente de rama.
Llamamiento de William Romero como presidente de la Rama Toquepala II en 1963
Traducción: William Cipriano Romero fue sostenido como presidente de la Rama N.º 2 (de habla hispana, con 30 miembros), con Jacinto Quelopana como primer consejero y Charles B. White como secretario. Después de la reunión, los siguientes fueron apartados por el presidente Sterling Nicolaysen: el presidente Marion C. Robinson (padre) como presidente de distrito; Charles B. White como secretario del distrito; el presidente William C. Romero como presidente de la Rama N.º 2; el presidente Marvin E. Brown como presidente de la Rama N.º 1; Richard L. Stewart como segundo consejero de la Rama N.º 1; Jacinto Quelopana como primer consejero de la Rama N.º 2; Rey L. Whetten como director de distrito de la Escuela Dominical; Erma Whetten como directora de distrito de la Primaria; Hannah L. Farnsworth como directora de distrito de la MIA; y Martha White como directora de distrito de la Sociedad de Socorro.
Fuente: Fuente: Andes Mission Manuscript LR 6865 2, Church History Library.
Se casó con Nancy Vargas el 30 de octubre de 1982 y tuvieron tres hijos: Marco, Carolina y Claudia.
Tuve la oportunidad de compartir con él una charla sobre la historia de la Iglesia en Tacna en 2023, por invitación del barrio Granados.
El 28 de julio de 2024, durante una conferencia de la Estaca Tacna, él pronunció una oración. Recuerdo con mucha gratitud las palabras que pudimos intercambiar.
Conferencia de la Estaca Tacna 2024
Muy amablemente, corrigió algunos de los textos en los que yo escribía sobre episodios de su vida para un libro que estoy terminando. Me encantaba enviarle capturas o fotos de los documentos que iba encontrando, y que aclaraban aún más mi comprensión sobre la historia de la Iglesia.
Personalmente, estoy muy agradecido por su legado: por su servicio como misionero y por, junto a otros pioneros, haber sentado las bases de una Iglesia que hoy podemos vivir y disfrutar tal como la conocemos. Le guardo profunda gratitud y respeto por haber sido una de las personas que me inspiraron a seguir investigando y escribiendo.
Fuentes citadas:
[i] William Cipriano Romero Gomez, “William C. and Nancy R. Romero Interview: Lima, Perú, 2015 October 24. OH 8733,” Church History Library, 2015.
[ii] William Cipriano Romero Gomez, “Historial de William Romero (Autobiografía). OH 8733 ,” Church History Library, 2015, p. 3.
[iii] Romero Gomez, “Historial de William Romero (Autobiografía). OH 8733 ,” p. 4.
[iv] Romero Gomez, “Historial de William Romero (Autobiografía). OH 8733 ,” p. 4.
[v] Romero Gomez, “Historial de William Romero (Autobiografía). OH 8733 ,” p. 4.
[vi] Romero Gomez, “Historial de William Romero (Autobiografía). OH 8733”, p. 5.





Gracias por compartir esta gran historia de la iglesia en el Perú,gran ejemplo del hno. William.
Excelente publicación
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Hno Williams su ex compañero quiere escribirle. D. Houghton casado con mi tía. Berta Vega ellos le recuerdan…
[…] Fuente: Legado de Promisión […]