
Presencias, miradas y encuentros entre los Santos de los Últimos Días y Chile antes de 1956
Por José L. Díaz · Investigador independiente de Historia de la Iglesia · Arica, Chile
Primera edición, noviembre de 2026
ISBN 978-956-03-1565-6
PDF · 219 páginas · 4,2 MB · Lectura estimada: unas 2 horas y media
Resumen. El presente libro reconstruye, en perspectiva cronológica, las relaciones entre La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y Chile desde las primeras noticias impresas en la prensa porteña de Valparaíso hasta la organización de la primera rama y los primeros bautismos celebrados en Santiago en 1956. A partir de fuentes compuestas por prensa chilena y estadounidense, relatos de viajeros, autobiografías y diarios misionales, registros genealógicos y estudios historiográficos, se identifican seis etapas: la formación de especulaciones y las primeras noticias (1817–1846); los tránsitos del Pacífico asociados a la travesía del Brooklyn y a la fiebre del oro (1846–1851); la primera misión de Parley P. Pratt en Valparaíso y Quillota (1851–1852); las miradas chilenas y las presencias efímeras de la segunda mitad del siglo XIX (1852–1900); la residencia de miembros de la Iglesia en enclaves mineros y zonas de frontera (1900–1946); y el tránsito hacia el establecimiento institucional (1947–1956). El análisis integra las nociones de Chile como tierra de promisión, monopolio religioso, mediación periodística, membresía dispersa, redes de confianza de los primeros miembros, territorio de paso y memoria histórica para explicar por qué un contacto iniciado en 1851 tardó más de un siglo en generar una presencia organizada. Se concluye que, antes de 1956, la relación estuvo marcada por la circulación de personas y de representaciones más que por la actividad misional sistemática, y que los miembros residentes, los viajeros y los misioneros de paso contribuyeron a las condiciones del establecimiento: algunos episodios, de forma directa, por la continuidad de personas e instituciones hasta 1956; otros, de forma indirecta, por las representaciones y la memoria que generaron.
Palabras clave: Santos de los Últimos Días, mormones, Chile, historia religiosa, Parley P. Pratt, enclaves mineros, Brooklyn, siglo XIX, siglo XX.
Abstract (English)
This book offers a chronological reconstruction of the relationship between The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints and Chile, from the first printed references in the Valparaíso press to the organization of the first branch and the first baptisms performed in Santiago in 1956. Drawing on Chilean and United States newspapers, travel accounts, autobiographies and missionary diaries, genealogical records and historiographical studies, it identifies six stages: the formation of speculations and early news (1817–1846); Pacific transits linked to the voyage of the ship Brooklyn and the gold rush (1846–1851); Parley P. Pratt’s first mission in Valparaíso and Quillota (1851–1852); Chilean perspectives and ephemeral presences in the second half of the nineteenth century (1852–1900); the residence of Church members in mining enclaves and frontier areas (1900–1946); and the transition toward institutional establishment (1947–1956). The analysis draws on the notions of Chile as a promised land, religious monopoly, press mediation, dispersed membership, networks of trust among early members, transit territory and historical memory to explain why a contact begun in 1851 took more than a century to become an organized presence. It concludes that before 1956 the relationship was shaped by the circulation of people and representations rather than by systematic missionary work, and that resident members, travelers and passing missionaries contributed to the conditions for establishment: some episodes directly, through continuity of people and institutions up to 1956; others indirectly, through the representations and memory they generated.
Keywords: Latter-day Saints, Mormons, Chile, religious history, Parley P. Pratt, mining enclaves, Brooklyn, nineteenth century, twentieth century.
Ficha del libro
Edición: Primera edición, noviembre de 2026
Formato: libro digital (PDF)
Lugar: Arica, Chile
ISBN: 978-956-03-1565-6
Clasificación Dewey: 289.30983
Revisor: Marvin Josué Jiménez Viveros, maestrante, Escuela de Posgrado, Universidad Continental, Perú
Contacto: joseluisdiaz@legadodepromision.com
Comunidad digital: Facebook «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile»
© 2026 José Luis Díaz. Todos los derechos reservados.
Esta obra es un trabajo de investigación independiente. Las opiniones e interpretaciones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no representan necesariamente la posición oficial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Índice
- Dedicatoria
- 1. Introducción
- 2. Contexto histórico
- 3. Etapa I. Especulaciones y primeras noticias (antes de 1846)
- 4. Etapa II. Tránsitos del Pacífico: el Brooklyn y la fiebre del oro (1846–1851)
- 5. Etapa III. La primera misión: Parley P. Pratt en Valparaíso y Quillota (1851–1852)
- 5.1. Los protagonistas y la motivación del viaje
- 5.2. La llegada a Valparaíso (noviembre de 1851)
- 5.3. El encuentro con el catolicismo chileno
- 5.4. Vida cotidiana, aprendizaje del español y la muerte de Omner.
- 5.5. «Noviembre en Chile»: la nostalgia del misionero
- 5.6. Quillota: retiro, oración y lectura
- 5.7. La «Proclamación extraordinaria» y el proyecto de traducción
- 5.8. El regreso y el primer interesado chileno
- 6. Etapa IV. Miradas chilenas y presencias efímeras (1852–1900)
- 6.1. Benjamín Vicuña Mackenna y los mormones como proyecto político
- 6.2. José Toribio Medina y el reino milenario
- 6.3. Pedro del Río Zañartu: el primer chileno en el Territorio de Utah (1882–1883)
- 6.4. Teddy Parker: un «apóstol» en la Babel Magallánica (1888)
- 6.5. Johann Detleff Linde Oden: el primer miembro residente (1894–1953)
- 6.6. Chile en la literatura doctrinal: Rosales y Talmage (1877–1899)
- 7. Etapa V. Santos en enclaves mineros y zonas de frontera (1900–1946)
- 7.1. Robert LeRoy Parker, «Butch Cassidy»: un hijo de pioneros en fuga (1905–1906)
- 7.2. Alma Ek: un ingeniero en Sewell (1914–1926)
- 7.3. Zora Howd: una Santo de los Últimos Días en Potrerillos (1918–1943)
- 7.4. Andrew Jenson: el historiador de la Iglesia en Chile (1923)
- 7.5. La familia Folsom: una Primaria en Sewell (1928–1944)
- 7.6. Ostendorf y Young: la primera visita misional a Magallanes (1937–1938)
- 7.7. La palabra «mormones» en la prensa chilena del siglo XX
- 8. Etapa VI. Hacia el establecimiento (1947–1956)
- 8.1. David E. Wright: un vicecónsul en Santiago (1947)
- 8.2. El élder Arthur F. Smith en Punta Arenas (1947)
- 8.3. Don F. Johnson y Lois Miller en Potrerillos (c. 1949)
- 8.4. Futaleufú: la primera reunión misional en español en Chile (1950)
- 8.5. Rodolfo Bernardo (Raquel) Reyes: el primer chileno bautizado que se tenga registro (1950–1952)
- 8.6. La familia Fotheringham y la visita del presidente McKay (1952–1954)
- 8.7. La reunión constitutiva de la rama de Santiago (1956)
- 8.8. 1956: los misioneros, Ricardo García y el primer servicio bautismal
- 9. Análisis: conceptos para comprender un siglo de encuentros
- 9.1. Llegada de Lehi a Coquimbo: Chile como tierra de promisión
- 9.2. Monopolio religioso y barreras estructurales
- 9.3. Mediación periodística y construcción de la alteridad
- 9.4. Membresía dispersa: los santos sin rama
- 9.5. El papel de los primeros miembros y redes de confianza
- 9.6. Territorio de paso y zonas de frontera
- 9.7. Memoria e historiografía
- 10. Consideraciones finales
- Palabras finales
- Referencias
- Sobre el autor
- Notas
Dedicatoria
A la memoria del élder Parley P. Pratt,
primer apóstol que pisó suelo chileno.
A su nido, entre los Andes, se regresa el cóndor;
los vientos de Magallanes ya no prevalecen;
y el Sol, regresando con la brisa del norte, da
nueva vida a la brisa suave y amor en el ventarrón.
Parley P. Pratt, «Noviembre en Chile», Valparaíso, 18511
El élder Parley P. Pratt escribió en Valparaíso un poema. En él contempló al cóndor que regresaba a su nido entre los Andes. Él mismo no pudo quedarse: el idioma, la guerra civil y la falta de recursos lo obligaron a partir en marzo de 1852, sin haber abierto la obra en Chile.
Este libro toma su título de ese verso. Durante más de un siglo, los Santos de los Últimos Días se acercaron a Chile como aves de paso: pasajeros del Brooklyn, viajeros, mineros, diplomáticos y misioneros que cruzaban la cordillera. Cada uno dejó una huella en este rincón del mundo. En 1956, la Iglesia volvió para quedarse, como el cóndor que regresa a su nido.
Al élder Parley P. Pratt, que soñó con este país antes que nadie, dedico estas páginas.
José L. Díaz
1. Introducción
La historia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Chile suele narrarse a partir de 1956, año en que los élderes Verle Allred y Joseph Bentley cruzaron la cordillera desde Argentina, se organizó la rama de Santiago y se efectuó el primer servicio bautismal en una piscina del Santiago Country Club de la capital.2 Esa fecha constituye, con justicia, el punto de partida de la presencia institucional de la Iglesia en el país. Sin embargo, el hito de 1956 no surgió de la nada. Durante más de un siglo existieron noticias, viajes, residencias, encuentros y representaciones que vincularon a los Santos de los Últimos Días con el territorio y la sociedad chilena, aunque de manera discontinua, fragmentaria y, en buena medida, olvidada.
El primer intento formal de introducir el evangelio restaurado en Chile ocurrió en 1851, cuando el apóstol Parley P. Pratt, su esposa Phoebe y el élder Rufus C. Allen desembarcaron en Valparaíso.3 Como ha señalado la historiografía sobre la Iglesia en Sudamérica, entre aquel intento y el establecimiento real transcurrió más de un siglo, período en el cual ya se habían abierto misiones en otros cuatro países del continente.4 Ese largo intervalo, lejos de ser un vacío, es el objeto del presente estudio. Su título, El nido de los Andes, proviene de un verso que el propio Pratt escribió en Valparaíso en la primavera de 1851: «A su nido, entre los Andes, se regresa el cóndor». La imagen resume el recorrido que aquí se reconstruye: una presencia que, tras partir en 1852, regresó de manera intermitente durante un siglo, hasta establecerse en 1956.5
1.1. Problema y objetivos
El problema que orienta esta investigación puede formularse así: ¿qué tipo de relaciones existieron entre los Santos de los Últimos Días y Chile antes de 1956, y cómo esas relaciones contribuyeron, directa o indirectamente, a las condiciones que hicieron posible el establecimiento de la Iglesia en el país? La pregunta supone reconocer que «relación» no equivale únicamente a actividad misional. Por la misma razón, el estudio distingue entre presencia y establecimiento (véase el apartado 1.3), sin calificar como «no oficiales» las actividades anteriores a 1956. Incluye también las noticias que la prensa chilena publicó sobre los mormones, las impresiones de viajeros chilenos que visitaron Utah, las ideas doctrinales y populares que situaron a Chile dentro de la geografía del Libro de Mormón, la residencia de miembros de la Iglesia que trabajaron en el país y las visitas de líderes y misioneros de paso.
El objetivo general consiste en reconstruir cronológicamente, a partir de las fuentes disponibles, las principales formas de contacto entre los Santos de los Últimos Días y Chile antes de 1956, resumiendo cada episodio y destacando su significado histórico. De él se desprenden cuatro objetivos específicos: primero, identificar y periodizar los episodios documentados de contacto; segundo, describir las representaciones que la sociedad chilena elaboró sobre los mormones y, a la inversa, las que los Santos de los Últimos Días elaboraron sobre Chile; tercero, caracterizar la presencia de miembros residentes en el país durante la primera mitad del siglo XX; y cuarto, analizar, mediante categorías teóricas, los factores que explican la demora del establecimiento institucional.
1.2. Fuentes y método
Las fuentes que sustentan este trabajo son heterogéneas, como corresponde a una historia hecha de fragmentos. La Tabla 1 resume su composición. En primer lugar, figura la prensa periódica. El Mercurio de Valparaíso, consultado a partir de las investigaciones, los archivos y papeles del historiador Rodolfo Acevedo, contiene las primeras menciones impresas de los mormones en Chile, desde 1840. La Nación de Santiago, digitalizada por la Universidad Diego Portales y la Biblioteca Nacional Digital, ofrece noticias del siglo XX, y El Progreso de Santiago aporta una mención de 1850. A ellos se suman periódicos de Utah, Deseret News, Salt Lake Telegram, Salt Lake Tribune y un periódico local de Spanish Fork, que registran la perspectiva de los propios Santos sobre Chile.
En segundo lugar, se utilizan relatos de viajeros y obras de autores chilenos: los escritos de Benjamín Vicuña Mackenna, Vicente Pérez Rosales, Roberto Hernández, Enrique Bunster, José Toribio Medina, Arturo Aldunate Phillips y el cronista magallánico José Bautista Contardi, así como la edición de la crónica colonial de Diego de Rosales. En tercer lugar, se recurre a autobiografías, diarios y testimonios de Santos de los Últimos Días: la autobiografía de Parley P. Pratt, los diarios de Andrew Jenson y de W. Ernest Young, el informe de August G. M. Ostendorf, la autobiografía de David E. Wright, la historia personal de Frederick S. Williams, el testimonio del élder Verle Allred y las memorias del élder Leonard L. Hartley, Como yo recuerdo. A ellos se suman fuentes de la Iglesia del siglo XIX, como el diario de José Smith publicado por The Joseph Smith Papers y el Latter Day Saints’ Messenger and Advocate (1836). En cuarto lugar, se emplean registros genealógicos, memoriales y de archivo, principalmente de FamilySearch y Find a Grave, junto con el registro de sepultaciones del Cementerio de Disidentes de Valparaíso y los registros portuarios de San Francisco reunidos por el Maritime Heritage Project. Estos permiten verificar identidades, ordenanzas religiosas y desplazamientos. Por último, se consideran estudios historiográficos y fuentes digitales, entre ellos los trabajos de David J. Whittaker, Mark L. Grover y Paola de Saade, los estudios de Robert J. Matthews y Frederick G. Williams III sobre la tradición del viaje de Lehi, además de publicaciones de divulgación y de grupos de historia de la Iglesia en redes sociales como «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile.»
Conviene precisar un criterio de método. El carácter primario o secundario de una fuente no depende del tipo de documento, sino de la pregunta que se le formula. Así, respecto de la tradición del desembarco de Lehi en Coquimbo, este estudio no pregunta si el hecho ocurrió, pues esa cuestión excede lo que el método histórico puede establecer, sino quiénes sostuvieron esa creencia, desde cuándo, por qué y con qué efectos, como su influencia en la decisión de Parley P. Pratt de viajar a Chile. Las afirmaciones sobre esta tradición se limitan, por tanto, a lo que la documentación permite sostener.
Tabla 1
Composición del corpus documental por tipo de fuente
| Tipo de fuente | Ejemplos principales | Aporte al estudio |
|---|---|---|
| Prensa chilena | El Mercurio de Valparaíso (1840, 1846, 1851); El Progreso (1850); El Mercurio de Santiago (1954); La Nación (1919, 1923, 1924, 1927, 1930–1931, 1939, 1945, 1950, 1951, 1955) | Percepción pública chilena de los mormones |
| Prensa de Utah y Estados Unidos | Deseret News (1852, 1926, 1938); Salt Lake Telegram (1923); Salt Lake Tribune (1939); Fork Press (1949) | Mirada de los Santos sobre Chile y sus miembros residentes |
| Viajeros y autores chilenos | Vicuña Mackenna; Pérez Rosales; Hernández; Bunster; Medina; Aldunate Phillips; Contardi | Representaciones chilenas de los mormones |
| Autobiografías y diarios | Pratt; Jenson; Young; Ostendorf; Wright; Williams; Allred; Hartley | Experiencia directa de misioneros, líderes y miembros |
| Registros genealógicos, memoriales y de archivo | FamilySearch; Find a Grave; obituarios; Cementerio de Disidentes; Maritime Heritage Project | Verificación de identidades, ordenanzas y residencias |
| Historiografía y fuentes digitales | Whittaker; Grover; De Saade; Matthews; Williams III; Bascopé; Correa; Díaz | Contexto, interpretación y hallazgos recientes |
Nota. Elaboración propia a partir de las fuentes citadas en la bibliografía.
El método combina la crítica externa e interna de las fuentes con una periodización en etapas. La crítica de fuentes resulta indispensable, pues varios testimonios contienen errores de atribución, fechas contradictorias o interpretaciones posteriores superpuestas a los hechos. Así, por ejemplo, el cronista chileno Roberto Hernández atribuye un mismo discurso a Brigham Young en una página y a Samuel Brannan en otra;6 y la fecha del bautismo de Rodolfo (Raquel) Reyes aparece como 11 de marzo de 1950 en un registro y como 8 de noviembre de 1952 en otro.7 En todos estos casos se explicitan las discrepancias en lugar de resolverlas arbitrariamente.
1.3. Nota sobre la terminología
El libro utiliza el lenguaje empleado internacionalmente por los miembros de la Iglesia, con el fin de que el texto resulte comprensible tanto para lectores académicos como para la comunidad de fe. Se denomina a la institución por su nombre completo, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, o simplemente «la Iglesia»; a sus fieles, «miembros» o «Santos de los Últimos Días». El término «mormón» se conserva cuando aparece en las fuentes históricas o cuando se analiza la percepción externa, ya que así fue como la prensa y los viajeros chilenos designaron a esta comunidad durante todo el período estudiado. Se emplean, además, términos propios de la organización eclesiástica: «élder» para los misioneros y poseedores del Sacerdocio de Melquisedec; «rama» para la congregación pequeña; «misión» para la unidad administrativa de la obra misional; «ordenanzas» para ritos como el bautismo, la confirmación, la investidura y el sellamiento; «Primaria» y «Sociedad de Socorro» para las organizaciones de niños y de mujeres, respectivamente.
Para el período estudiado se distinguen dos nociones. Se entiende por presencia la residencia de miembros de la Iglesia en el país y las actividades que realizaron, como reuniones, enseñanza o clases para niños, existiera o no una unidad eclesiástica. Se reserva el término establecimiento para la organización de una unidad local con presidencia y misioneros asignados, lo que en Chile ocurrió en 1956. Esta distinción evita calificar como «extraoficiales» actividades anteriores con un criterio posterior. Antes del proceso de correlación, las organizaciones auxiliares gozaban de amplia autonomía y a menudo dependían de líderes de los lugares de origen de sus miembros, la naturaleza de esa Iglesia anterior a la correlación y su impacto en Sudamérica es todavía una tarea pendiente de la investigación regional.
1.4. Estructura del libro
Después de esta introducción, el segundo apartado presenta el contexto histórico general, tanto de Chile como de la Iglesia. En los apartados tercero al octavo se desarrollan las seis etapas cronológicas; cada uno concluye con una síntesis que resume sus aspectos más relevantes. El noveno apartado ofrece un análisis transversal mediante conceptos teóricos integrados. Finalmente, el décimo apartado expone las consideraciones finales. La Figura 1 presenta una visión de conjunto de una cronología por etapas.
Figura 1
Línea de tiempo de las relaciones entre los Santos de los Últimos Días y Chile, 1817–1956

Nota. Elaboración propia a partir del corpus documental.
2. Contexto histórico
2.1. Chile: puerto, revolución y hegemonía católica.
A mediados del siglo XIX, Valparaíso se había convertido en un importante centro comercial de la costa occidental de Sudamérica. La fiebre del oro de California lo transformó, además, en el puerto desde donde se embarcaban alimentos hacia los campos auríferos y en una escala obligada para los barcos que doblaban el cabo de Hornos rumbo a San Francisco. Se estima que hacia 1852 más de diez mil chilenos habían emigrado a California en busca de oro.8 Esta posición geográfica explica que los primeros contactos entre los Santos de los Últimos Días y Chile ocurrieran en el mar y en los puertos antes que en el interior del país.
El marco religioso, en cambio, resultaba adverso para cualquier iniciativa no católica. La constitución vigente consagraba la religión católica, apostólica y romana, la sostenía con fondos públicos y prohibía el culto de las demás. Pese a ello, en Valparaíso funcionaban una iglesia anglicana y una iglesia congregacional estadounidense, destinadas a la población extranjera; la prensa, por su parte, no era libre para publicar sobre religiones distintas de la oficial, aunque sí se permitía importar libros religiosos, que ingresaban libres de impuesto. El país atravesaba, además, la guerra civil de 1851, que Pratt describió como un movimiento que proclamaba el sufragio universal y la libertad de conciencia, de expresión y de prensa, y que terminó con miles de muertos y una amnistía general sin cambios en el gobierno.9
Durante la primera mitad del siglo XX, la gran minería del cobre dio origen en Chile a campamentos como Sewell, en la cordillera de lo que hoy se conoce como la región de O’Higgins, y Potrerillos, en lo que hoy es la región de Atacama. Sewell, hoy ciudad deshabitada y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2006, se ubica a unos 64 km de Rancagua.10 Estos campamentos, administrados por compañías extranjeras y habitados por ingenieros y empleados norteamericanos, fueron el escenario de la primera presencia estable de miembros de la Iglesia en el país durante el siglo XX, como se verá en el apartado séptimo. Don F. Johnson y Lois Miller en 1949 describían Chile como uno de los países más democráticos de Sudamérica, con una población educada y bien representada en las profesiones.11
2.2. La Iglesia: de Nauvoo a Sudamérica
Los primeros Santos de los Últimos Días vivieron en el Medio Oeste estadounidense un ciclo de asentamientos, conflictos y expulsiones. Tras el martirio del profeta José Smith en 1844 y el recrudecimiento de la persecución, los líderes de la Iglesia planificaron abandonar Nauvoo, Illinois, y trasladarse al oeste, hacia la región entonces conocida como Alta California.12 El éxodo comenzó en febrero de 1846 y culminó con el asentamiento en el valle del Gran Lago Salado, desde donde la Iglesia organizó una amplia red de misiones. Parte de esa red se orientó hacia el Pacífico: en 1851 el apóstol Parley P. Pratt fue llamado a presidir la Misión del Pacífico, desde la cual se intentó abrir Sudamérica.13
La obra misional estable en el continente sudamericano comenzó recién en el siglo XX. El 6 de diciembre de 1925 se celebró en Buenos Aires «la primera reunión de la nueva Misión Sudamericana», presidida por el élder Melvin J. Ballard, quien el 25 de diciembre del mismo año dedicó Sudamérica a la predicación del Evangelio. El 15 de julio de 1926 lo sucedió Reinhold Stoof (1926–1935). En 1935 la misión se dividió en las misiones Argentina y Brasileña. La Misión Argentina fue presidida por W. Ernest Young (1935–1938), Frederick S. Williams (1938–1942), James L. Barker (1942–1944), nuevamente W. Ernest Young (1944–1949), Harold Brown (1949–1952) y Lee B. Valentine (1952–1956), periodo en que culmina esta investigación;14 Chile quedó durante décadas como territorio periférico de estas misiones: los misioneros que servían en el occidente argentino cruzaban periódicamente la frontera para renovar sus visas, establecían contactos breves y regresaban. Salvo el caso de Futaleufú en 1950, donde conocieron a Rodolfo (Raquel) Reyes (véanse los apartados 8.4 y 8.5), no se conocen conversiones derivadas de esos cruces.15
Síntesis del contexto
- Chile ofrecía una posición estratégica en las rutas del Pacífico, pero un marco jurídico que protegía la hegemonía católica y restringía la prensa religiosa.
- La Iglesia, en plena reubicación hacia el oeste estadounidense, miró tempranamente al Pacífico y a Sudamérica, pero solo en el siglo XX consolidó misiones en el Cono Sur.
- La minería del cobre de capital estadounidense y la vecindad de las misiones de Argentina y Uruguay crearon, en el siglo XX, los canales por los cuales llegaron a Chile miembros residentes y misioneros de paso.
3. Etapa I. Especulaciones y primeras noticias (antes de 1846)
La primera etapa no registra la presencia física de misioneros en Chile. Su interés reside en otro plano: el de las ideas. Antes de 1846 se formaron dos corrientes de representación que acompañarían toda la historia posterior. Por un lado, entre los primeros Santos de los Últimos Días surgió y se difundió la creencia de que Chile, y en particular el puerto de Coquimbo, había sido el lugar de desembarco de Lehi y su familia, según la narración del Libro de Mormón. Esa creencia, enseñada luego por apóstoles y líderes de la Iglesia, interesa aquí por quienes la sostuvieron y por sus efectos. Por otro lado, la prensa de Valparaíso comenzó a informar a sus lectores sobre una «nueva secta religiosa» norteamericana perseguida en Missouri e Illinois.
3.1. Coquimbo en la geografía del Libro de Mormón
La tradición según la cual Lehi habría llegado a las costas de Chile, cerca de la actual Coquimbo, tuvo una larga circulación entre los miembros de la Iglesia. Su origen documental, sin embargo, es más complejo de lo que sugiere su difusión. En un video republicado en 2024 en el grupo «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile», Noé Correa reconstruye la genealogía de esta idea y la organiza en una secuencia que resulta ilustrativa para el historiador.16
Según esa reconstrucción, la primera mención registrada de Chile en el contexto de la Iglesia correspondió a Oliver Cowdery en Kirtland, recogida por un periódico de Ohio en noviembre de 1830. Según la narración dada por uno de estos discípulos, Oliver Cowdery, en su última exposición en Kirtland, esta supuesta revelación fue escrita en planchas de oro:
«Esta nueva Revelación, dicen, está especialmente diseñada para el beneficio, o mejor dicho, para la cristianización de los aborígenes de América; quienes, según afirman, son parte de la tribu de Manasés, y cuyos antepasados desembarcaron en la costa de Chile 600 años antes de la venida de Cristo, y de ellos descendieron todos los indios de América».17
La primera anotación manuscrita sobre Chile proviene de Frederick G. Williams, consejero de José Smith, y está datada entre 1830 y 1836, escrita junto a datos relacionados con Cowdery. Los demás registros que vinculan el desembarco de Lehi con Sudamérica, o con Chile específicamente, provienen de personas conectadas con la misión al oeste encabezada por Cowdery.18
«El rumbo que Lehi viajó desde la ciudad de Jerusalén hasta el lugar donde él y su familia tomaron el barco, viajaron casi en dirección sur sureste hasta llegar al grado diecinueve de latitud norte, luego casi al este hasta el Mar de Arabia y luego navegaron en dirección sureste y desembarcaron en el continente de América del Sur en Chile, treinta grados de latitud sur».19
Hay que considerar que la historia de la Iglesia registra que Frederick G. Williams fue bautizado en octubre de 1830, probablemente en Kirtland, donde comienza a acompañar a Oliver Cowdery y los demás misioneros hacia el Oeste.20
El proceso de consolidación de la idea fue gradual. El 20 de julio de 1832 Frederick G. Williams es asignado a ser el secretario de José Smith, luego entre el 22 y 23 de enero de 1833 asiste a la inauguración de la Escuela de los Profetas, desde 1833 a 1837 sirve como asistente/consejero de la presidencia de la iglesia, y el 27 de marzo de 1836, durante la dedicación del Templo de Kirtland, testifica que un ángel se sentó entre él y José Smith [padre];21 el 7 de noviembre de 1837 es removido de la Presidencia de la Iglesia y fallece el 10 de octubre de 1842 en Quincy, Illinois.22
Por otra parte el 18 de febrero de 1832, un periódico de Pensilvania dice que Orson Pratt predicó que Lehi «vino sobre las aguas a Sudamérica»,23 el 07 de marzo de 1832: un periódico de Nueva York dice que Lyman E. Johnson enseñaba que Lehi «desembarcó en costa de Sudamérica»,24 luego en 1840 nuevamente Orson Pratt publica en Inglaterra que la familia de Lehi había «desembarcado sobre la costa occidental de Sudamérica».25 Entre mayo y junio de 1845, en Nauvoo, John M. Bernhisel realizó una copia parcial de la traducción de la Biblia de José Smith (TJS) a partir de los manuscritos que, tras la muerte del profeta, conservaba su viuda, Emma Smith. En la última hoja de esa copia, sin encabezado ni comentario, Bernhisel anotó la declaración sobre Chile. Ninguno de los manuscritos originales de la TJS contiene esta declaración; sin embargo, su redacción coincide casi exactamente con la del documento de Frederick G. Williams, lo que sugiere que Bernhisel la copió de él.26
A finales del año 1851 Parley P. Pratt sirviendo la misión en Valparaíso, Chile publica que Lehi «cruzó el gran océano, desembarcó en la costa occidental de América, entre los linderos de lo que ahora se llama Chile»27 y nuevamente en 1855 escribe que Lehi «desembarcó con seguridad en la costa de lo que ahora se llama Chile en Sudamérica».28
El 11 de abril de 1864, Ezra G. Williams, hijo de Frederick G. Williams, fue el primero en plantear que el documento de su padre había sido una revelación recibida durante la dedicación del Templo de Kirtland. Ese día entregó el documento a los historiadores de la Iglesia y escribió en él: «Yo creo que los caracteres allí son una representación de aquellos mostrados a él durante la dedicación del Templo de Kirtland». Posteriormente, alguien escribió a lápiz sobre este comentario, «Revelación», de esto último no se sabe la fecha de cuando se escribió.29
En 1872, el apóstol Orson Pratt enseñó que Lehi llegó a Chile; sin apoyarse en ninguna fuente de autoridad, «Lo más cerca que podemos juzgar de la descripción del paisaje contenido en este registro, el primer lugar de desembarque fue Chile, no tan lejos de donde la ciudad de Valparaíso ahora se encuentra»;30 el mismo Orson Pratt escribe que Lehi desembarcó «sobre la costa occidental de Sudamérica, no lejos, se cree, del grado 30 de latitud sur»;31 y además en 1879 la nueva edición del Libro de Mormón preparada por Orson Pratt dice que «se cree» que llegaron a la costa de Chile.32
En 1880, George Reynolds sostuvo que «se cree ampliamente» que el Señor se lo había dicho a José Smith. Finalmente, en 1882, el Compendium of Doctrines of the Gospel, de James A Little y Franklin D. Richards, presentó el texto como una «Revelación a José el Vidente».33 La Figura 2 representa esta secuencia.
Figura 2
Genealogía de la teoría del desembarco de Lehi en Coquimbo, 1817–1882

Nota. Elaboración propia a partir de la presentación de Noe Correa (2024).
La misma reconstrucción propone un posible origen extra eclesiástico de la asociación con Coquimbo: una primera fuente de la obra del navegante Amasa Delano, publicada en Boston en 1817, que describía el puerto en términos atractivos para un lector interesado en una tierra de promisión:
«Coquimbo se encuentra en la latitud 30 sur … El puerto de Coquimbo es un buen lugar para reposar un barco … En este lugar abunda el oro y la plata, traídos de las minas del interior, y de las cercanas al pueblo…»34
La segunda fuente, de 1797, es The American Gazetteer, de Jedidiah Morse, que menciona:
«El río de Coquimbo da nombre al agradable valle por donde discurre hasta el mar; y la bahía en su desembocadura es muy hermosa, donde los barcos descansan seguros y cómodamente …
El suelo es fructífero en maíz, vino y aceite, y los arroyos traen cantidades de polvo de oro después de las fuertes lluvias. Aquí no hay minas de oro, pero sí mucho cobre …»35
Y una tercera fuente para analizar de 1827, de M. Malte-Brun que escribe que:
«El puerto de Coquimbo, a 12 millas de la ciudad, es una bahía bastante grande, bien resguardada, con fondeadero seguro y profundidad de agua suficiente para barcos grandes. El único comercio es el de cobre y otros metales preciosos».36
Según esta hipótesis, la descripción de un puerto seguro, rico en oro y plata, pudo encajar con la idea de que Lehi llegó a Coquimbo y replicarse después entre los primeros líderes de la Iglesia.37 Lo documentable es que no se ha identificado un documento anterior a 1864 que atribuya la nota a José Smith, y que no hay evidencia de que se trate de una revelación recibida por él. Ello no resta importancia histórica a la creencia: lo relevante, para los fines de este estudio, es que Chile ingresó en el imaginario de los Santos de los Últimos Días antes que cualquier misionero pisara su territorio, y que la idea de Chile como tierra vinculada a los descendientes de Lehi, influyó en las motivaciones de Parley P. Pratt en 1851.38
3.2. La prensa de Valparaíso y la «nueva secta»
La primera mención impresa de los mormones en Chile identificada hasta ahora apareció en El Mercurio de Valparaíso el 8 de julio de 1840 y fue encontrada por el historiador chileno Rodolfo Acevedo. En ella se leía:
«Otras veces los miembros de una nueva secta religiosa, conocida con el nombre de Marmons, fanáticos inofensivos, han sido lanzados por la multitud, de las tierras que ocupaban legítimamente en el Estado de Missouri, después de robados y diezmados, sin que la autoridad pública interviniese.»39
El texto merece atención por tres razones. En primer lugar, la forma escrita de «Marmons» revela la novedad del término para el redactor. En segundo lugar, la caracterización combina un juicio despectivo «fanáticos» con un reconocimiento de su condición de víctimas: los miembros habían ocupado sus tierras «legítimamente» y fueron despojados «sin que la autoridad pública interviniese». En tercer lugar, la noticia aparece como ejemplo de la violencia y la debilidad institucional en los Estados Unidos, lo que sugiere que el interés del periódico no era religioso sino político.
Seis años después, la prensa de Valparaíso siguió, aunque de forma fragmentaria y no siempre exacta, el abandono de Nauvoo tras el asesinato de José Smith. El 11 de marzo de 1846, El Mercurio de Valparaíso informaba:
«Los mormones cansados de luchar con sus vecinos de Illinois están emigrando para las Californias, aunque en lo ostensible se dice que es para la isla de Vancouver.»40
En esta segunda noticia el término «mormones» aparece ya correctamente escrito, y el éxodo se interpreta en clave geopolítica: el destino declarado, la isla de Vancouver ocultaría el verdadero, California, territorio entonces en disputa. Para los lectores de Valparaíso, puerto con intereses comerciales en el Pacífico norte, la llegada de colonos a California no era un asunto indiferente.41 La prensa de la capital también recogió noticias sobre los mormones. El 11 de marzo de 1850, el diario El Progreso de Santiago informaba sobre las peticiones presentadas al Congreso de los Estados Unidos: «El enjambre de peticiones había asaltado al Congreso. La más curiosa de ellas es una presentada al Senado para que no se admita en la Unión a la pequeña colonia del Lago Salado, por enemigos de la nación. Según los peticionarios esos Mormones, antes de dejar el Kentucky por el Illinois, se comprometieron a vengar en el pueblo americano la muerte violenta de su profeta Smith, aunque fuese necesario esperar por siglos la ocasión favorable.»42 La noticia muestra que, apenas tres años después de su llegada al valle del Lago Salado, los Santos de los Últimos Días ya eran conocidos en Chile como una comunidad que buscaba incorporarse a los Estados Unidos y que despertaba desconfianza política. El texto contiene además un error geográfico revelador: los miembros no abandonaron Kentucky, sino Illinois, y fue desde allí que emigraron al Oeste tras la muerte de José Smith. Como en las noticias de 1840 y 1846, el interés del periódico no era religioso, sino político.
Síntesis de la Etapa I
- Chile ingresó primero en el imaginario de los Santos de los Últimos Días: entre 1830 y 1882 se consolidó la creencia de que Lehi desembarcó en Coquimbo; no se conoce documento anterior a 1864 que atribuya esa idea a José Smith.
- La prensa de Valparaíso informó sobre los mormones desde 1840, con una mezcla de desdén («fanáticos») y reconocimiento de su condición de perseguidos.
- En 1846 la prensa siguió el éxodo desde Illinois y lo interpretó en clave geopolítica, vinculado al futuro de California.
- En 1850, El Progreso de Santiago informó sobre la oposición en el Senado de los Estados Unidos a admitir a la colonia del Lago Salado en la Unión.
4. Etapa II. Tránsitos del Pacífico: el Brooklyn y la fiebre del oro (1846–1851)
La segunda etapa corresponde al momento en que los Santos de los Últimos Días tocaron por primera vez territorio chileno, aunque de paso. El escenario fue el océano Pacífico, y los protagonistas, los pasajeros del barco Brooklyn y, poco después, los miles de chilenos que emigraron a California durante la fiebre del oro y que encontraron allí a Samuel Brannan, el líder de aquel viaje.
4.1. La travesía del Brooklyn y la escala en Juan Fernández
El 4 de febrero de 1846, el mismo día en que comenzaba el abandono de Nauvoo, el barco Brooklyn zarpó del Old Slip de Manhattan, en Nueva York. Contratado por la Iglesia y al mando del capitán Abel W. Richardson, transportaba a doscientos treinta y ocho pasajeros: setenta hombres, sesenta y ocho mujeres y cien niños.43 Las autoridades de la Iglesia habían resuelto que los miembros de Nueva Inglaterra y de la costa atlántica que carecían de recursos para viajar por tierra reunieran sus fondos y arrendaran un barco. Orson Pratt, del Cuórum de los Doce Apóstoles, viajó a Nueva York para ayudar a organizar la expedición, y Samuel Brannan, impresor neoyorquino, fue elegido líder del grupo.44
El viaje fue durísimo. Los pasajeros vivían en espacios de techo tan bajo que solo los niños podían estar de pie; casi todos padecieron mareos; el escorbuto45 se volvió común y el agua escaseaba. Tras doblar el cabo de Hornos el 10 de abril, una tormenta les impidió entrar en Valparaíso y los vientos los empujaron hacia el archipiélago de Juan Fernández.46 Un testimonio conservado de la travesía describe el momento más crítico. El capitán Richardson habría bajado a la cabina para advertir que, a menos que Dios interviniera, todos se hundirían; una mujer le respondió que habían partido hacia California y que llegarían, a lo que el capitán comentó que aquella gente tenía una fe que él no poseía.47
Hacia el 7 de mayo de 1846, el Brooklyn ancló en el puerto de San Juan Bautista.48 Los pasajeros encontraron agua fresca y comida abundante, y permanecieron algunos días lavando ropa, llenando barriles, reabasteciéndose y socializando con los habitantes de la isla.49 Una pasajera, Mary Holland Sparks, escribió meses más tarde que, tras no poder entrar en Valparaíso, navegaron hasta la isla, antiguo hogar de Robinson Crusoe, y encontraron solo ocho habitantes que vivían en cuevas.50
En Juan Fernández ocurrió también un hecho de alto valor simbólico: el funeral de Laura Goodwin, madre de siete hijos pequeños, quien murió tras caer por una escotilla durante la tormenta. Su sepultura ha sido considerada el primer funeral de un miembro de la Iglesia en Sudamérica y, posiblemente, el primer servicio religioso de la Iglesia celebrado en el hemisferio sur.51 El barco zarpó hacia el 12 de mayo rumbo a Honolulu y llegó finalmente a Yerba Buena, la futura San Francisco, el 31 de julio de 1846. Durante los seis meses de travesía murieron diez pasajeros y un marinero, y nacieron dos niños.52
La memoria de esta escala se mantuvo viva en la comunidad de la isla y en la Iglesia. En 2003 se dedicó una placa conmemorativa, entregada por el élder M. Gonzalo Sepúlveda, de los Setenta y director de Asuntos Públicos del Área Chile, en una ceremonia con el presidente de la misión Santiago Norte, el presidente de rama, el alcalde, un oficial de la Armada y la comunidad local.53 La placa, ubicada en aquel momento a la entrada del centro de reuniones de la Iglesia en la isla, subraya que una tragedia y el hambre pudieron evitarse gracias a la generosidad de los chilenos que habitaban la isla, y que, según los diarios de los pasajeros, los cinco días en Juan Fernández fueron la parte más agradable del viaje.54 En 1996, con ocasión del sesquicentenario, el élder Loren C. Dunn, de los Setenta, sostuvo que el viaje del Brooklyn había dejado de ser «una simple nota al pie de la historia de la Iglesia» para ocupar el lugar que merecía.55 Una precisión crítica es necesaria respecto de un pasaje de Benjamín Vicuña Mackenna, quien en su historia de la isla de Robinson Crusoe menciona a la «fragata norteamericana Brooklyn», fondeada en Juan Fernández. Aunque el nombre del barco coincide, varios elementos del relato indican que no se trata del viaje de los Santos de los Últimos Días de 1846. En primer lugar, Vicuña Mackenna describe al Brooklyn «cuajado también de buscadores de oro», lo que sitúa el episodio en la fiebre del oro, es decir, después de 1848. En segundo lugar, afirma que, con los pasajeros del Anteo, la isla «tenía ese día una población forastera de más de mil almas»56 cifra incompatible con la escala de 1846, cuando el Brooklyn transportaba 238 pasajeros y la pasajera Mary Holland Sparks encontró en la isla solo ocho habitantes que vivían en cuevas. Por último, el registro del puerto de San Francisco documenta un segundo viaje del Brooklyn, que zarpó de Nueva York el 12 de enero de 1849,57 con unos 170 pasajeros y tuvo a Juan Fernández como única escala, sin que se registren miembros de la Iglesia a bordo. Todo indica, por tanto, que Vicuña Mackenna describe ese viaje de la fiebre del oro, o uno posterior, y no la travesía de los pioneros. El pasaje conserva, no obstante, un valor indirecto: confirma que Juan Fernández era una escala habitual de la ruta hacia California y que el mismo barco que en 1846 trajo a los primeros Santos a suelo chileno volvió a la isla pocos años después, impulsado por el descubrimiento de oro que algunos de aquellos pioneros habían presenciado.
4.2. Chilenos en California: Samuel Brannan y los «galgos»
Los pasajeros del Brooklyn estuvieron entre los primeros colonos de San Francisco. Su desembarco duplicó la población de Yerba Buena conocida después como San Francisco; Brannan editó el California Star, primer periódico de la ciudad, y algunos miembros estuvieron presentes cuando se descubrió oro en las tierras de John Sutter.58 Pocos años después, la fiebre del oro atrajo a California a miles de chilenos, quienes se establecieron en un sector de San Francisco conocido como «Chilecito» o Little Chile. Allí se produjo el encuentro más significativo entre chilenos y Santos de los Últimos Días del período.
Vicente Pérez Rosales, testigo directo de la emigración, dejó en sus Recuerdos del pasado una descripción de la tienda de Brannan junto al fuerte Sutter, con un gran letrero que decía «Branam i Ca.». Lo describe como «aquel ex-mormón Branam», dueño de una de las fortunas más saneadas de California, «jefe o cura párroco de su secta» de ese lado de la Sierra Nevada, que habría aprovechado el trabajo de sus feligreses y monopolizado una rica extensión del río americano, para luego abandonar la religión. El pasaje concluye con una ironía que revela el prejuicio de época: «las malas lenguas aseguraban que, para tranquilizar su conciencia, rezaba con frecuencia oraciones en honor de Santa Poligamia».59
Sin embargo, el episodio que más vinculó a Brannan con los chilenos fue su defensa frente a los hounds, llamados «galgos» por los chilenos. En julio de 1849, esta banda atacó, saqueó y quemó Chilecito. Enrique Bunster narra que la indignación fue tal que «un pacífico mormón se trepó al tejado de su casa y arengó al pueblo» para organizar la persecución de los criminales; se improvisó una guardia cívica que logró acorralar a parte de la banda, y dieciocho de sus miembros fueron maniatados y llevados a un buque de guerra.60
Roberto Hernández ofrece dos versiones del mismo episodio. En una de ellas atribuye la arenga a Brigham Young, «entonces un simple apóstol de los mormones», quien, secundado por los chilenos, propuso la prisión de la banda. La misma versión aparece en Terra ignota, de Vicuña Mackenna.61 En otra, la atribuye a «el famoso Mr. Branam, ex-mormón», quien desde el tejado de su casa habría reclamado castigar tan «inauditos desmanes contra los hijos de un país amigo», tras lo cual los detenidos fueron enviados presos a bordo de la corbeta Warren de la escuadra estadounidense.62 La primera atribución es un error: Brigham Young nunca estuvo en San Francisco, y el orador fue Samuel Brannan. El número de detenidos también varía: catorce según Hernández y dieciocho según Bunster.
Hernández menciona, además, a los mormones en otros dos pasajes que revelan una imagen distinta: la de Utah como modelo de colonización agrícola. Se refiere al territorio mormón como un país que «vive sólo de agua y de amor» y describe una ciudad «delineada como Vallenar […] en cuadros paralelos», por cuyas calles corrían, «cual en las ciudades de los mormones», zanjas de agua cristalina.63 Francisco A. Encina, en su Resumen de la historia de Chile, también atribuye la arenga a Brannan, a quien llama «antiguo jefe de los mormones de la región, que era gran enemigo de los galgos», y señala que los bandidos capturados fueron enviados a bordo de la corbeta de guerra Warren.64
Tabla 2
Versiones del episodio de los «galgos» (San Francisco, julio de 1849)
| Fuente | Orador identificado | Detenidos | Destino de los detenidos |
|---|---|---|---|
| Bunster (1970, p. 96) | «Un pacífico mormón» | 18 | Un buque de guerra |
| Encina (1970, pp. 1171–1172) | «El norteamericano Brannan, antiguo jefe de los mormones de la región» | No indica | Corbeta de guerra Warren |
| Hernández C. (1930, pp. 104–105) / Vicuña Mackenna (1930, pp.17-18) | Brigham Young (error) | 14 caudillos | Un buque que sirvió de cárcel |
| Hernández C. (1930, p. 134) / Vicuña Mackenna (1930, pp.17-18) | «Mr. Branam, ex-mormón» | No indica | Corbeta Warren |
| Pérez Rosales (1886) | No narra el episodio; describe a Brannan como comerciante | No indica | No indica |
Nota. Elaboración propia a partir de las fuentes indicadas.
Síntesis de la Etapa II
- En mayo de 1846 el Brooklyn, con 238 Santos de los Últimos Días, recaló en Juan Fernández: fue el primer contacto físico de miembros de la Iglesia con territorio chileno.
- Allí se sepultó a Laura Goodwin, en lo que se considera el primer funeral de un miembro de la Iglesia en Sudamérica; la hospitalidad isleña fue conmemorada con una placa en 2003.
- En California, Samuel Brannan defendió a los chilenos de Chilecito frente a los «galgos» en 1849, episodio registrado por cronistas chilenos con errores de atribución.
- La imagen chilena del mormón en esta etapa oscila entre el prejuicio (la poligamia, el «ex-mormón» enriquecido) y la admiración por su capacidad colonizadora.
5. Etapa III. La primera misión: Parley P. Pratt en Valparaíso y Quillota (1851–1852)
La tercera etapa, breve en duración, pero central en significado, corresponde al primer intento formal de abrir la obra misional en Chile y, por extensión, en la América hispanohablante. Su protagonista fue el apóstol Parley P. Pratt, acompañado por su esposa Phoebe y por el élder Rufus C. Allen. La documentación de este episodio es excepcionalmente rica: incluye la autobiografía de Pratt, sus cartas publicadas en el Deseret News, un registro de llegada en El Mercurio de Valparaíso y el estudio de David J. Whittaker sobre la Misión del Pacífico.
5.1. Los protagonistas y la motivación del viaje
Rufus Chester Allen se había bautizado en 1838 y fue ordenado maestro en Nauvoo hacia 1842. Durante el éxodo de 1846 partió hacia el oeste, se enroló en el Batallón Mormón y marchó a Los Ángeles, llegando al valle del Gran Lago Salado en 1847. Fue ordenado Setenta en 1849 y llegó a presidir el Cuórum 33.º de los Setenta. En 1849 integró una compañía de exploración dirigida por Parley P. Pratt, y en 1851 fue llamado a acompañarlo en la misión a las islas del Pacífico.65
La tercera integrante del grupo, y la única mujer, fue Phoebe Elizabeth Soper Pratt, esposa plural del apóstol desde 1846. Fue la octava de las diez mujeres con las que él se había casado hasta entonces, en una época en que la Iglesia aún no reconocía públicamente esa práctica. Tenía veintiocho años y emprendió el viaje embarazada, condición que marcaría su estadía en Chile (véase el apartado 5.4).66
La motivación de Pratt se vinculaba directamente con el imaginario analizado en la primera etapa. Creía que la mayoría de la población de Sudamérica tenía raíces lejanas en el linaje de Lehi y que entre el ochenta y el noventa por ciento de los habitantes de muchos países del continente eran sus descendientes. Esa convicción, según Whittaker, pudo ser la razón que lo llevó a Chile.67 El propio Pratt lo expresó en una carta a Brigham Young, al afirmar que cuatro quintas partes, o quizás nueve décimas, de la población del Perú y de la mayoría de los países hispanoamericanos eran «de la sangre de Lehi».68 El viaje a Chile, sin embargo, no respondió solo a una inquietud personal. Dos años antes, el 27 de mayo de 1849, mientras se trataba la misión a las islas del Pacífico, Pratt manifestó que estaba dispuesto a partir o a quedarse. Brigham Young respondió que no sentía por el Espíritu enviarlo tan pronto, pero le indicó que quería que visitara Chile en su ruta.69 El registro muestra que Chile figuraba en los planes del presidente de la Iglesia desde 1849, como parte de la expansión misional hacia el Pacífico.
5.2. La llegada a Valparaíso (noviembre de 1851)
El grupo zarpó de San Francisco el 5 de septiembre de 1851 y llegó a Valparaíso el 8 de noviembre, tras un viaje de sesenta y tres o sesenta y cuatro días.70 La llegada quedó registrada en la sección marítima de El Mercurio de Valparaíso del lunes 10 de noviembre de 1851: «Barca Americana Henry Kelsey, de 196 toneladas, Capitán Bogardis, de San Francisco en 64 días, lastre y 3 pasajeros».71 Aunque la noticia no nombra a los pasajeros, la coincidencia de origen, duración y número permite deducir, con alto grado de probabilidad, que se trataba de Parley P. Pratt, Phoebe Pratt y Rufus C. Allen.
El 9 de noviembre, desde el Hotel Francés, Pratt escribió a sus amigos que habían llegado «ayer al mediodía» y que se hospedaban con pensión completa por cuatro dólares diarios para los tres. Describió con humor la diversidad lingüística del hotel, el propietario hablaba francés; la dueña de casa, alemán; el camarero, español, como «nuestra propia pequeña Babel». Y constató que el país se encontraba «sumido en una revolución y guerra civil», con los negocios detenidos y el costo de la vida elevado.72
5.3. El encuentro con el catolicismo chileno
El domingo siguiente, Pratt asistió a la iglesia de La Matriz de Valparaíso. Su descripción constituye uno de los documentos más elocuentes del choque cultural y religioso entre un apóstol de la Restauración y el catolicismo popular chileno. Observó a miles de personas de todas las clases sociales arrodilladas ante imágenes y pinturas, en silencio, sin instrucción en ningún idioma ni música, salvo una voz baja y monótona al fondo del templo.73 Tras informarse de que esa forma de adoración era común en Hispanoamérica y se denominaba cristianismo, concluyó que debía haber sido instituida después de que la Iglesia de Jesucristo dejara de existir en el mundo romano y que había tomado su nombre sin parecerse a ella «en lo más mínimo salvo en el nombre».74
El juicio es severo y debe leerse dentro de su contexto: expresa la doctrina de la Apostasía y de la Restauración, eje de la identidad de los Santos de los Últimos Días, y la retórica anticatólica frecuente en el protestantismo estadounidense de la época. En una carta a Brigham Young del 19 de enero de 1852, Pratt criticó el cobro de derechos por matrimonios, bautismos y perdón de pecados, veinticinco dólares por un matrimonio y un dólar por un bautismo, según su registro y calificó el sistema como «superchería» sostenida por la ley.75
5.4. Vida cotidiana, aprendizaje del español y la muerte de Omner.
El 16 de noviembre, Pratt informó que habían arrendado una casa en la parte trasera de un conjunto de edificios que daban a la calle Victoria, con un patio lleno de naranjos, higueras, duraznos, perales y rosas, rodeado de viviendas ocupadas por viudas, huérfanos y familias chilenas. Dedicaban casi todo su tiempo al estudio del español: leían, conversaban con los vecinos, escuchaban leer a los jóvenes y jugaban con los niños, lo que les permitía progresar con una rapidez que sorprendía a ambas partes. Pratt atribuyó estas circunstancias a la Providencia.76
El 23 de noviembre escribió a su familia, y el Deseret News publicó el 3 de abril de 1852 un resumen de su carta: acababa de llegar, había alquilado una casa, estaba aprendiendo el idioma y conociendo a sus vecinos, pero aún no había dado ningún paso para promulgar el evangelio.77 El 22 de diciembre informó que la guerra civil estaba disminuyendo, que avanzaba en el idioma, pero que aún no se había abierto el camino para la predicación pública.78
En ese período ocurrió también un hecho doloroso, documentado por Whittaker: Phoebe Pratt dio a luz en Valparaíso a un hijo, Omner, el 30 de noviembre de 1851, quien murió cinco semanas después.79 Omner Pratt es, por tanto, el primer hijo de Santos de los Últimos Días nacido en Chile, y su muerte añade una dimensión humana a la experiencia de la primera misión en Sudamérica.
El entierro del pequeño Omner quedó consignado en una fuente primaria de gran valor. El libro Register of Interment in the Foreigner’s Cemetery in the City and Port of Valparaíso (1832–1901), conservado en el Cementerio de Disidentes N.° 2 de Valparaíso, registra en su página 47 los siguientes datos: nombre, Omner Pratt; nativo de Valparaíso «Valp°»; fecha de entierro, «8 de enero de 1852»; enfermedad, «Debilit» (debilidad); edad, «un mes»; y sepultado por orden de «P. P. Pratt».80 La fecha del entierro es coherente con la indicación de Whittaker de que el niño murió unas cinco semanas después de su nacimiento.81 El libro de registros puede ser consultado por cualquier interesado, previa solicitud al administrador del cementerio, y las fotografías del registro correspondiente fueron tomadas por el hermano Mirko W. Kukuljan, a quien se debe el acceso a esta fuente.82
El mismo registro aporta un dato de especial interés para la historia religiosa de Chile: el cuerpo de Omner fue recibido en el cementerio por David Trumbull, entonces director del recinto. Trumbull es un personaje relevante en la historia del protestantismo chileno: llegó a Valparaíso en 1845, fue uno de los primeros pastores protestantes del puerto, organizó la Union Church en 1847 y es considerado el fundador del movimiento presbiteriano en Chile.83 El episodio constituye, así, el único encuentro plenamente documentado entre el primer apóstol de la Iglesia que visitó Chile y una figura fundacional del protestantismo de Chile.
El entierro tiene, además, un significado propio para esta historia. Si la sepultura de Laura Goodwin en Juan Fernández, en 1846, marcó el primer funeral de un miembro de la Iglesia en Sudamérica, la de Omner Pratt en el Cementerio de Disidentes es la primera sepultura en el Chile continental de un hijo de Santos de los Últimos Días. Que ocurriera en el cementerio destinado a los extranjeros no católicos refleja, a su vez, el marco del monopolio religioso descrito en el contexto: todo indica que la sepultura de un niño nacido en Valparaíso de padres no católicos solo podía realizarse fuera de los espacios de la religión oficial.
5.5. «Noviembre en Chile»: la nostalgia del misionero
El Deseret News del 3 de abril de 1852 publicó un poema de Pratt titulado «Noviembre en Chile». El texto contrapone la primavera austral, con el cóndor que regresa a su nido «entre los Andes» y los huertos cubiertos de naranjos, olivos, higueras y vides, con la nostalgia del invierno de Utah:
Suspiro por las tormentas de noviembre que han de venir; / querría ver la escarcha y la llanura cubierta de nieve; / las ráfagas gélidas e invernales de mi propio hogar de montaña / y el glaciar azotado por las tormentas me son más queridos.84
El poema documenta la inversión estacional como experiencia de nostalgia y constituye, probablemente, la primera composición literaria de un Santo de los Últimos Días dedicada a Chile.
5.6. Quillota: retiro, oración y lectura
El 19 de enero de 1852, Pratt resumió el progreso del grupo: podían entender en parte las Escrituras en español, los periódicos y textos de historia, y habían reunido abundante información sobre las leyes, constituciones e instituciones de Hispanoamérica.85 Poco después viajaron en una carreta tirada por bueyes a Quillota, un pueblo situado en un valle fértil a treinta y seis millas de Valparaíso, adonde llegaron la mañana del 25 de enero.86 Whittaker sugiere que el traslado buscaba descanso, la recuperación de la salud de Phoebe y la búsqueda de consejo divino sobre el futuro de la misión.87
En Quillota arrendaron una casa y vivieron con una viuda y sus dos hijas de quince y dieciséis años, quienes se esforzaban por enseñarles el idioma. Pratt les leyó el Nuevo Testamento en español, que ellas nunca habían leído antes.88 Esta escena, modesta en apariencia, representa la primera enseñanza de las Escrituras realizada por un apóstol de la Iglesia a chilenos. Pratt describió a los quillotanos como gente pulcra, sociable, franca y accesible, y dedicó un extenso pasaje a la belleza del valle y a una colina circular en medio del pueblo, identificada por la tradición local como el cerro Mayaca, que eligió como lugar de retiro y oración cada tarde al ponerse el sol.89
Tabla 3
Itinerario de la misión de Parley P. Pratt en Chile, 1851–1852
| Fecha | Lugar | Hecho |
|---|---|---|
| 5 sep. 1851 | San Francisco | Zarpan P. P. Pratt, Phoebe Pratt y R. C. Allen |
| 8 nov. 1851 | Valparaíso | Llegada al mediodía; alojamiento en el Hotel Francés |
| 10 nov. 1851 | Valparaíso | El Mercurio registra la barca Henry Kelsey con 3 pasajeros |
| 16 nov. 1851 | Valparaíso | Arriendo de casa en la calle Victoria |
| 30 nov. 1851 | Valparaíso | Nace Omner Pratt, fallecido cinco semanas después |
| 8 ene. 1852 | Valparaíso | Sepultura de Omner Pratt en el Cementerio de Disidentes, recibido por David Trumbull |
| Enero de 1852 | Valparaíso | Redacción de la «Proclamación extraordinaria» |
| 25 ene. 1852 | Quillota | Residencia de un mes; lectura del Nuevo Testamento |
| 2–5 mar. 1852 | Valparaíso | Embarque en el Dracut y partida hacia San Francisco |
| 21 may. 1852 | San Francisco | Llegada tras un viaje difícil |
5.7. La «Proclamación extraordinaria» y el proyecto de traducción
En enero de 1852, Pratt redactó en Chile un texto que, tras su regreso, publicaría en California con el título de Proclamación extraordinaria a los americanos españoles; el propio documento señala que fue escrito en Valparaíso en enero de 1852. Whittaker explica que el texto contenía una fuerte crítica al catolicismo y una denuncia aún más fuerte de la falta de libertad religiosa y de prensa, contrastada con la libertad de la que Pratt había disfrutado en los Estados Unidos. Su origen se relaciona con una conversación que Pratt sostuvo en Valparaíso con el ministro de la iglesia congregacional estadounidense,90 quien le explicó que era posible importar y distribuir libros religiosos, aunque la prensa no fuera libre para publicar sobre otras religiones.91
En su carta del 13 de marzo de 1852 a Brigham Young, escrita a bordo del Dracut, Pratt expuso un proyecto de largo alcance. Sostenía que el Libro de Mormón y algunas publicaciones económicas debían traducirse al español e imprimirse, y que llevaba en el corazón el deseo de traducirlas él mismo tan pronto dominara el idioma. Como imprimir era muy caro en el Pacífico, sugería ir a Inglaterra para hacer imprimir y estereotipar92 los libros, y llevar dos o tres élderes con pasaporte inglés para ayudar en Hispanoamérica.93 Proponía, además, que los Doce Apóstoles se distribuyeran los idiomas europeos y que estas lenguas se enseñaran en la universidad de la Iglesia con prioridad sobre las lenguas muertas.94
Pratt dejó también observaciones sobre los chilenos que combinan empatía y prejuicios raciales propios de su tiempo. Los describió como una raza con mezcla de sangre española e indígena, en general ignorantes y devotos católicos, con escaso conocimiento de las artes, pero simples, francos y extremadamente sociables, con «muchas honorables excepciones» a sus defectos. Destacó que, aunque la Biblia no era de uso común, todos aquellos con quienes realizó el experimento se mostraron dispuestos a escuchar su lectura, y algunos dijeron comprenderla mejor cuando él la leía que cuando lo hacían sus compatriotas. Mostró asimismo admiración por los araucanos, cuya resistencia de tres siglos frente a España conoció a través de una historia natural de Chile que leyó casi tres veces y cuya historia esperaba traducir,95 obra que podría corresponder a la del jesuita Juan Ignacio Molina, Compendio de la historia geográfica, natural y civil del Reyno de Chile de 1776.96
5.8. El regreso y el primer interesado chileno
El 2 de marzo de 1852 el grupo se embarcó en el Dracut, zarparon el 5 de marzo. Pratt explicó a Brigham Young las razones del regreso: no pudieron hablar el idioma lo suficientemente bien como para predicar, ni encontraron un medio de ganarse la vida, y sus recursos se habían agotado. Deseaba ir al Perú, pero «un bolsillo vacío y una imperfecta lengua» se lo impidieron.97 Whittaker resume los factores del fracaso en la barrera del idioma, la agitación social y política y el dominio de la Iglesia Católica.98
A bordo viajaba un joven chileno99 que leía y conversaba con fluidez en español y conocía las Escrituras. Pratt le prestó su Biblia en español y le habló del bautismo, de la persecución de la Iglesia, del establecimiento en las montañas y del Libro de Mormón. El joven, que no fumaba ni bebía, habló de ir a las montañas [rocosas] con ellos, y los misioneros oraron para que Dios se los diera como ayuda en el ministerio. El 27 de marzo, Pratt informó que el chileno seguía leyendo diligentemente la Biblia.100 Se trata del primer chileno del que se tenga registro que recibió una enseñanza sistemática sobre la Iglesia, aunque su nombre no fue consignado y se desconoce si llegó a bautizarse. El viaje, de cerca de once semanas y con escasa comida, culminó en San Francisco el 21 de mayo de 1852.101
En California, Pratt publicó la Proclamación extraordinaria (véase el apartado 5.7) y el 18 de octubre de 1852 llegó al valle del Lago Salado.102 Setenta y un años más tarde, en 1923, el historiador asistente de la Iglesia Andrew Jenson recorrió Valparaíso y Quillota y recordó en su diario que allí habían desembarcado Pratt y Allen en 1851 y que, tras estudiar el español durante algunos meses, regresaron a California «sin abrir una misión».103
Síntesis de la Etapa III
- El 8 de noviembre de 1851 Parley P. Pratt, Phoebe Pratt y Rufus C. Allen llegaron a Valparaíso: fue el primer intento formal de abrir la obra misional en Chile y en la América hispanohablante.
- La misión duró unos cuatro meses: se dedicaron al aprendizaje del español, residieron en Valparaíso y Quillota, y leyeron las Escrituras a familias chilenas, sin bautismos ni predicación pública.
- Nació y murió en Valparaíso Omner Pratt, el primer hijo de Santos de los Últimos Días nacido en Chile.
- Omner Pratt fue sepultado el 8 de enero de 1852 en el Cementerio de Disidentes de Valparaíso, por orden de P. P. Pratt; su cuerpo fue recibido por el pastor David Trumbull, de la Union Church de Valparaíso, considerado el fundador del movimiento presbiteriano en Chile.
- En Chile se gestó la «Proclamación extraordinaria» y el proyecto de traducir el Libro de Mormón al español, antecedente de la obra en lengua castellana.
- El regreso de los misioneros obedeció a varias causas combinadas: la barrera idiomática, la guerra civil, la falta de recursos y de literatura en español, y el monopolio católico consagrado por la ley.
6. Etapa IV. Miradas chilenas y presencias efímeras (1852–1900)
Tras el regreso de Pratt, la Iglesia no volvió a enviar misioneros a Chile durante el resto del siglo XIX. La relación, sin embargo, no se interrumpió; cambió de dirección. En esta cuarta etapa predominan las miradas chilenas sobre los mormones: las de intelectuales y viajeros que visitaron los Estados Unidos o llegaron hasta Utah, y las de cronistas locales que registraron presencias breves en el territorio nacional. Al mismo tiempo, se registran dos fenómenos distintos entre sí: la aparición de un posible predicador que se presentaba como mormón en Punta Arenas y la llegada al sur de Chile de un inmigrante alemán bautizado en la Iglesia.
6.1. Benjamín Vicuña Mackenna y los mormones como proyecto político
Benjamín Vicuña Mackenna visitó los Estados Unidos entre 1853 y 1855, y volvió entre 1865 y 1866. De su primer viaje dejó registro en Pájinas de mi diario durante tres años de viajes (1856), donde, tras admirar el rápido progreso del país, dedica un pasaje a los mormones del territorio de Utah. En él ofrece una síntesis de la historia de la Iglesia, marcada por un fuerte desprecio. Describe a José Smith como «un pobre muchacho» con «la mania» de haber encontrado el Libro de Mormón, cuyos jeroglíficos solo él podía descifrar con unos «anteojos cabalísticos»; lo llama «maniático» y recuerda que en Kirtland los gentiles «emplumaron al apostol». Relata luego el asesinato de Smith en 1844, la decisión del Consejo de los Doce de internarse en Utah y la llegada al valle del Lago Salado en 1847, donde, según sus cifras, la población habría pasado de treinta mil habitantes en 1851 a no menos de doscientos mil. Menciona además la organización de la emigración desde Europa y la presencia de predicadores «en todo el orbe».104
El juicio final es abiertamente condenatorio. Vicuña Mackenna presenta la doctrina como «la santificacion del materialismo i el goce de los sentidos», alude a las treinta esposas de Brigham Young, atribuye a la comunidad un principio social «basado en el comunismo» y concluye que el mormonismo es acaso «la fórmula descarada i crapulosa del materialismo que invade al mundo», una «doctrina impura de materialismo grosero e infame».105
El pasaje contiene, además, varias imprecisiones. Sitúa el último asentamiento de Smith «en las soledades del Missouri», cuando las fuentes de este estudio indican que los Santos abandonaron Nauvoo, en Illinois, tras su asesinato. Afirma que, según la doctrina de la Iglesia, los aborígenes americanos descendían de Mormón, mientras que la tradición analizada en este estudio los vincula con el linaje de Lehi. Y deforma algunos nombres, como «Erion» para los instrumentos de traducción o «valle del Desiré» para Deseret.106
El texto revela, por tanto, una doble mirada. Por un lado, Vicuña Mackenna reconoce a los Santos como un actor político y demográfico capaz de influir en la configuración territorial del continente, y conoce su autodenominación como «Nuevo Israel». Por otro, los juzga desde el liberalismo católico de su época como una secta peligrosa, sensual y materialista. Esta combinación de reconocimiento de su fuerza organizativa y condena moral anticipa la ambivalencia que se repetirá en las representaciones chilenas posteriores.107
6.2. José Toribio Medina y el reino milenario
José Toribio Medina, el gran bibliógrafo chileno, también viajó a los Estados Unidos. En su Historia de la literatura colonial de Chile, al tratar una doctrina según la cual «este reino duraría mil años», hace referencia a los mormones:
«Este reino duraria mil años. Se reunirian las doce tribus de Israel i vivirian bajo el blando gobierno del Señor en una ciudad de doce mil estadios, que tendrá cuatro leguas por costado, con doce puertas, que pertenecerian una a cada tribu, exactamente como la ciudad de los últimos santos del rito mormónico.»108
6.3. Pedro del Río Zañartu: el primer chileno en el Territorio de Utah (1882–1883)
El testimonio más extenso de esta etapa corresponde a Pedro del Río Zañartu, cuyo viaje alrededor del mundo fue publicado por Benjamín Vicuña Mackenna en 1884. El capítulo XII, titulado «Los mormones», constituye probablemente la primera descripción directa de Salt Lake City y de una reunión de la Iglesia escrita por un chileno.109
Del Río describe la ciudad, capital de la «Mormonia», situada en un valle fértil rodeado de montañas nevadas, con calles de cuarenta y cinco varas de ancho, acequias que riegan árboles a ambos lados de las veredas y manzanas cubiertas de hortalizas y frutales. Observa las bodegas del diezmo, donde se almacenaba el diez por ciento de los productos entregados a la Iglesia, y aclara que, aunque voluntario, lo pagaban casi todos.110
El pasaje más valioso describe su asistencia a una reunión en el Tabernáculo, que se extendió de la una a las cuatro de la tarde. Del Río se confundió entre los fieles y tomó asiento cerca de las autoridades. Lo que más le sorprendió fue no encontrar en los rostros «el aire o espresion de hipocresía» que esperaba, «sino de conviccion i fé». Describe el coro de treinta mujeres y otros tantos hombres, la orquesta junto al órgano, al presidente John Taylor en la primera plataforma y la administración de la Santa Cena: pan cortado en trozos y luego agua, que cada asistente tomaba. Cuando llegó su turno, Del Río lo pasó a sus vecinos, quienes lo miraron con extrañeza sin decir nada. Escuchó, además, el informe de un líder sobre los trescientos misioneros que la Iglesia tenía repartidos por el mundo y un discurso de más de una hora pronunciado por un orador a quien identifica como «señor Canon»,111 recién elegido por Utah para el Senado, sobre las Escrituras, las revelaciones a José Smith y la fe.112
El viajero describió el Templo de Salt Lake, a medio construir, de granito, con veintisiete años de obras y un costo estimado de diez millones de pesos, y el Tabernáculo con forma de «medio huevo» sobre cuarenta y seis pilastras,113 con capacidad para quince mil personas y un órgano «mónstruo» construido por los propios miembros. Visitó también una Escuela Dominical, donde fue bien recibido y obtuvo libros y cartillas; el almacén cooperativo, donde conoció personalmente al presidente John Taylor, a quien describió como un caballero anciano de barba blanca envuelto en una larga capa española; y la redacción del «Womens Exponer» [sic], diario publicado por mujeres de la Iglesia, donde una de las editoras, a quien identifica como esposa de un líder de apellido Wells, le respondió con franqueza que el matrimonio plural era «un sacrificio inmenso» que aceptaban para cumplir lo ordenado por Dios.114
Del Río recibió del superintendente de escuelas de la ciudad, James Duyler, varias cartillas impresas para los niños mormones, entre ellas una versión abreviada de los Artículos de Fe, firmada por José Smith, que transcribió en su relato. Concluyó que, en materia moral, la enseñanza mormona era «parecida a las demas relijiones», aunque, al resumir las creencias, la Biblia y el Libro de Mormón como palabra de Dios, la reunión de Israel, la edificación de Sion en América y el reinado personal de Cristo, no pudo evitar exclamar: «¡Qué creederas!».115
Este testimonio resulta relevante por tres razones. Primero, porque constituye el primer contacto documentado entre un chileno y un presidente de la Iglesia. Segundo, porque ofrece una mirada ambivalente, admiración por el orden, la organización y la convicción de los fieles, y distancia frente a la doctrina y la poligamia, que se repetirá en las representaciones chilenas posteriores. Y tercero, porque difundió entre los lectores chilenos, bajo el prestigio editorial de Vicuña Mackenna, una imagen relativamente detallada y en buena medida respetuosa de la Iglesia, que incluía una versión abreviada de sus Artículos de Fe.
6.4. Teddy Parker: un «apóstol» en la Babel Magallánica (1888)
En octubre de 1888 llegó a Magallanes un personaje que se presentaba como pastor mormón de Utah: Mister Teddy Parker. El cronista José Bautista Contardi, en un capítulo titulado significativamente «Mormones y otras especies dañinas en Magallanes», lo recordó medio siglo después como una figura enjuta, de nariz aguileña, pómulos salientes, pupilas extáticas y calva lustrosa. Contardi confesaba no poder afirmar «si el mormón Parker era un producto auténtico del Lago Salado, o un solemne pillo».116
Parker se estableció en la trastienda de un pequeño negocio de la calle Llanquihue, actual O’Higgins, donde reunía de noche a diez o quince personas, anglosajonas en su mayoría, en encuentros con aspecto de «logia misteriosa». Hablaba inglés, francés y, con dificultad, castellano. Su oratoria, cálida y exuberante, mezclaba principios cristianos con dinastías egipcias y clases sacerdotales americanas prehistóricas. Según Contardi, el auditorio mostraba poco interés por los fundamentos bíblicos, pero no se cansaba de pedir detalles sobre José Smith, a quien Parker presentaba como esposo de treinta mujeres y padre de un centenar de hijos.117 Tras la última reunión, Parker desapareció. Se estableció que había visitado de noche un bar cercano al muelle de pasajeros junto a dos supuestos mineros norteamericanos, una mujer desconocida y un individuo apodado «Sam».118
Una investigación previa del autor identificó a «Sam» con Samuel Hyslop, súbdito británico procedente de las islas Malvinas, mencionado en diversas fuentes como cazador de indígenas vinculado a las matanzas de selk’nam en Tierra del Fuego y nunca capturado por la justicia.119 Los estudios sobre la fiebre del oro fueguina muestran que a mediados de 1888 existían tensiones territoriales entre grupos de cateadores, en ocasiones liderados por el propio Hyslop, lo que explica la presencia de mineros en las reuniones.120 El dato no afecta la historia de la Iglesia en sentido estricto, pero sí ilumina el ambiente de frontera en que se movía Parker.
La crítica de fuentes obliga a una conclusión prudente. No existe ningún registro que acredite que Teddy Parker haya sido un misionero llamado por la Iglesia; su doctrina, tal como la describe Contardi, no corresponde a la enseñanza de la Iglesia, y su comportamiento sugiere un impostor o un predicador independiente. El episodio es valioso, sobre todo, como evidencia de la imagen popular del mormón en el Chile de fines del siglo XIX: un personaje exótico, asociado a la poligamia y a lo misterioso. La Tabla 4 sintetiza las representaciones de los mormones en los autores chilenos del siglo XIX analizados en esta etapa.
Tabla 4
Representaciones de los mormones en autores chilenos del siglo XIX
| Autor y año | Contexto | Imagen predominante |
|---|---|---|
| El Mercurio de Valparaíso (1840) | Noticia internacional | Secta perseguida; «fanáticos inofensivos» |
| Vicuña Mackenna (1856) | Reflexión geopolítica | «Nuevo Israel», actor político del oeste, secta materialista y condenable. |
| Pérez Rosales (1886) | Fiebre del oro | Brannan como «ex-mormón» enriquecido; ironía sobre la poligamia |
| Hernández C. (1930) / Vicuña Mackenna (1930, pp.17-18) | Chilenos en California | Defensores de los chilenos; colonizadores del agua |
| Del Río Zañartu (Vicuña Mackenna, 1884) | Visita a Utah | Orden, convicción y fe; distancia doctrinal |
| Contardi (1975) | Punta Arenas, 1888 | Personaje exótico, misterioso, asociado a la poligamia |
Nota. Elaboración propia a partir de las fuentes indicadas.
6.5. Johann Detleff Linde Oden: el primer miembro residente (1894–1953)
En contraste con Parker, la trayectoria de Johann Detleff Linde Oden está bien documentada en registros genealógicos. Nacido el 29 de mayo de 1872 en Ellerbek, Kiel, en el entonces reino de Prusia, conoció la Iglesia a través de los misioneros de la misión Suiza-Alemana y se bautizó el 26 de febrero de 1894 en Kiel, a los veintiún años.121 Llegó a Chile entre 1895 y 1896 a bordo del vapor Memphis, se casó el 4 de octubre de 1900 en Puerto Montt con Anna Menge Kleinewiese, con quien tuvo tres hijos, y contrajo segundas nupcias con la chilena María Isabel Alvarado Díaz. En Chile su nombre fue castellanizado como «Juan». Falleció el 5 de diciembre de 1953, tres años antes del establecimiento de la Iglesia en el país, y sus restos descansan en Puerto Montt.122
Su nieta, Adriana Salinas Linde, relata que descubrió la historia gracias a la investigación genealógica y que el registro de bautismo, donde figuran los élderes que lo bautizaron, le fue entregado en el Centro de Historia Familiar de Salt Lake City en 2012.123 No se conocen testimonios de actividad religiosa de Linde en Chile, Adriana solo menciona que su madre decía que su padre [abuelo] tenía una religión desconocida por lo que pensaron que era luterano. Como la Iglesia aún no estaba establecida en Chile, tras su migración no mantuvo contacto con ella. Aun así, su caso inaugura una categoría fundamental para esta historia: la del miembro bautizado que residió en el país sin una rama a la cual asistir, décadas antes de que existiera una congregación organizada.
6.6. Chile en la literatura doctrinal: Rosales y Talmage (1877–1899)
En 1877, Benjamín Vicuña Mackenna editó la Historia general de el Reyno de Chile de Diego de Rosales, crónica del período colonial. En ella se relata que, al fundarse Santiago en 1541, los caciques del valle del Mapocho dijeron a Pedro de Valdivia que ya tenían noticia del Dios que habitaba en los cielos, porque sus antepasados les habían hablado de un «hombre maravilloso» de barba crecida, con ojotas y manto, que hacía milagros, sanaba enfermos, daba vista a los ciegos, hablaba su lengua con propiedad y les enseñaba que en lo alto de los cielos estaba el Creador acompañado de hombres y mujeres que resplandecían como el sol. Rosales añade la existencia, en el valle de Jaurua, de una piedra con huellas de ojotas y caracteres que nadie había podido descifrar.124
Este relato fue incorporado a la literatura doctrinal de la Iglesia por el élder James E. Talmage, del Cuórum de los Doce Apóstoles, en Los Artículos de Fe, publicado originalmente en abril de 1899. Talmage escribió que Rosales hablaba de una tradición entre los chilenos según la cual un personaje maravilloso, lleno de gracia y poder, visitó a sus antepasados, obró muchos milagros entre ellos y les enseñó acerca del Creador que vivía en los cielos en medio de huestes glorificadas.125 La obra de Talmage, texto de referencia doctrinal de la Iglesia, introdujo así a Chile en la argumentación sobre las tradiciones indígenas relacionadas con la visita de Cristo a América narrada en el Libro de Mormón. Con ello, el supuesto de la primera etapa, Chile como tierra de Lehi, se complementó con otro: Chile como tierra que conservó la memoria de un visitante divino.
Síntesis de la Etapa IV
- Tras el regreso de Pratt no hubo misioneros en Chile durante el siglo XIX; la relación se desplazó hacia las miradas de viajeros e intelectuales chilenos.
- Pedro del Río Zañartu fue, según las fuentes disponibles hasta ahora el primer chileno en asistir a una reunión en Salt Lake City y en conocer al presidente John Taylor (1882–1883); su relato combina admiración y distancia doctrinal.
- Teddy Parker, en Punta Arenas (1888), no aparece acreditado como miembro de la Iglesia y reforzó una imagen exótica y extraña del mormonismo.
- Johann D. Linde Oden, bautizado en Kiel en 1894, llegó a Chile entre 1895 y 1896 y se radicó en Puerto Montt, donde se casó en 1900; es el primer miembro residente en Chile documentado.
- La crónica de Rosales, editada en 1877 y citada por James E. Talmage en 1899, incorporó a Chile en la literatura doctrinal de la Iglesia.
7. Etapa V. Santos en enclaves mineros y zonas de frontera (1900–1946)
La primera mitad del siglo XX introduce un cambio significativo. Por primera vez, miembros de la Iglesia nacidos en Utah residen en Chile durante años, trabajan en sus minas, tienen hijos en su territorio y en al menos un caso, organizan actividades de la Iglesia sin que existiera todavía una unidad local. Esta presencia no fue misional, sino laboral y familiar, y se concentró en los campamentos cupríferos de inversión y capital estadounidense. Paralelamente, Andrew Jenson, historiador de la Iglesia, recorrió el país, dos misioneros de la Misión Argentina visitaron Magallanes y la prensa chilena comenzó a usar la palabra «mormones» con connotaciones que ya no eran exclusivamente negativas. La Figura 3 resume la presencia de miembros residentes documentados entre 1896 y 1956.
Figura 3
Miembros de la Iglesia documentados residentes en Chile antes de 1956, según ámbito de actividad.

Nota. Elaboración propia a partir de registros de FamilySearch, prensa de Utah y Find a Grave. Las barras indican los años documentados de residencia; el rombo señala un registro puntual.
7.1. Robert LeRoy Parker, «Butch Cassidy»: un hijo de pioneros en fuga (1905–1906)
La primera figura vinculada a la Iglesia que pasó por Chile en el siglo XX fue, paradójicamente, un forajido y profugo. Robert LeRoy Parker nació el 13 de abril de 1866 en Beaver, Utah, hijo de conversos procedentes de Inglaterra que habían respondido al llamado de Brigham Young a colonizar el territorio y que fueron sellados en la Casa de Investiduras el 14 de noviembre de 1868.126 En el rancho de Jim Marshall conoció a Mike Cassidy, de quien aprendió a montar, marcar y robar ganado; tras abandonar su hogar hacia 1884, trabajó como carnicero en Rock Springs, Wyoming, donde recibió el apodo de «Butch». Entre 1889 y 1900 se le atribuyen robos a bancos y trenes en Colorado, Idaho, Utah y Wyoming.127
El 20 de febrero de 1901 compró un rancho en Cholila, Chubut, Argentina, que vendió el 14 de febrero de 1905. El 1 de mayo de 1905 tomó el vapor Cóndor a través del lago Nahuel Huapi hacia Chile. Poco se sabe de sus actividades en el país, pero los registros de la agencia Pinkerton indican que el vicecónsul estadounidense en Antofagasta, Frank D. Aller, rescató a su compañero «Sundance Kid», bajo el alias de Frank Boyd, de un problema con el gobierno chileno en 1905,128 y hacia abril de 1906 ambos se encontraban en Antofagasta en ruta hacia Bolivia.129 Otros estudios, le atribuyen también un paso por Magallanes, que el escritor Luis Sepúlveda exploró siguiendo sus huellas en la Patagonia.130
Su registro en FamilySearch presenta una nota que indica que el estado de sus ordenanzas no está disponible, situación poco común que podría responder a su notoriedad.131 Dado que sus padres eran conversos y pioneros, es probable que haya recibido el bautismo en su niñez, pero esta hipótesis no puede confirmarse. El caso de Parker es marginal para la historia institucional, pero ilustra la movilidad de hijos de pioneros de Utah por Sudamérica a comienzos del siglo XX y el alcance de la imagen del «mormón del oeste» en la cultura popular.
7.2. Alma Ek: un ingeniero en Sewell (1914–1926)
El caso de Alma August Matthew Ek fue identificado en una investigación previa del autor a partir del Deseret News del sábado 21 de agosto de 1926. Bajo el título «Escenas de “medio verano” en el lejano Chile», el periódico informaba que, mientras los habitantes de Salt Lake City se sofocaban bajo el sol de agosto, «los habitantes de Utah en los Andes de Chile» combatían fuertes nevadas. Según una carta de Alma Ek, «anteriormente de Salt Lake, ahora ingeniero que trabaja en Sewell, Chile», enviada a George S. Spencer, cajero del Zion’s Savings Bank and Trust Co., entre el 18 de junio y el 13 de julio había caído un total de 37 pies y 9 pulgadas de nieve, rompiendo todos los récords conocidos.132
Los registros de FamilySearch permiten identificarlo: nació el 11 de septiembre de 1880 en Logan, Utah; fue bautizado y confirmado el 11 de septiembre de 1888; recibió su investidura el 21 de enero de 1904 en el Templo de Salt Lake y se selló con Mary Ellen Worthen en el mismo Templo el 12 de junio de 1907. Falleció el 9 de enero de 1963 en Ventura, California. Sus solicitudes de pasaporte de 1920, 1923 y 1926 indican que el pasaporte de 1923, suyo y de su segunda esposa, fue expedido en el consulado de los Estados Unidos en Santiago, y en ellas Ek declaró residir en Chile desde 1914.133 Por haber recibido la investidura y el sellamiento, Ek era poseedor del Sacerdocio de Melquisedec.
La Corporación Patrimonial Sewell, en su sitio de Facebook registra, además, que en 1918 nació el Sewell Athletic Club, cuyos fundadores fueron alrededor de diez personas, entre ellas Alma Ek, y que llego a tener más de 250 socios.134 A partir de estos datos, puede suponerse que Ek residió en Chile al menos entre 1914 y 1926, junto a su segunda esposa y a su hija Mary, nacida de su primer matrimonio. Sus dos hijos del segundo matrimonio, nacidos en 1923 y 1926, se bautizaron en la Iglesia en 1933 y 1938, lo que sugiere que la familia continuó asistiendo a la Iglesia tras su regreso a los Estados Unidos.135 El caso de Ek demuestra que, una década antes de la visita del historiador de la Iglesia, ya residían en Chile miembros que habían recibido las ordenanzas del Templo.
7.3. Zora Howd: una Santo de los Últimos Días en Potrerillos (1918–1943)
Zora A. Howd nació en Beaver, territorio de Utah, el 17 de agosto de 1895 y se bautizó el 11 de agosto de 1904. El 8 de septiembre de 1917 contrajo matrimonio civil con John Raymond Cotter, quien no registra en Familysearch ordenanzas en la Iglesia. El 17 de abril de 1918 el matrimonio solicitó pasaporte para residir en Chile, donde John trabajaría en la Andes Copper Mining Company, en Potrerillos. El 17 de noviembre de 1920 ratificaron su domicilio en ese campamento, y en 1931, al viajar de Southampton a Nueva York en el buque President Roosevelt, John R. Cotter declaró aún domicilio en Potrerillos, Chañaral.136
Zora Howd falleció en Santiago el 12 de junio de 1943, a los cuarenta y siete años, y fue sepultada en Nueva York. Su investidura se realizó de manera vicaria en el Templo de Salt Lake en 1952.137 Con aproximadamente veinticinco años de residencia documentada, su caso representa la permanencia más prolongada de una mujer miembro de la Iglesia en Chile antes de 1956 que registran las fuentes investigadas. Su trayectoria, bautizada en Utah, casada con un no miembro y radicada en un campamento minero, ilustra la condición de muchos miembros dispersos: una membresía que se conservaba en los registros, pero sin congregación a la cual asistir.
7.4. Andrew Jenson: el historiador de la Iglesia en Chile (1923)
En 1923, Andrew Jenson, historiador asistente de la Iglesia, realizó un viaje por Sudamérica. El 15 de marzo de 1923, Jenson escribió desde el Cuzco a su familia que había viajado desde la costa a través de dos cadenas de los Andes estudiando ruinas incas y preincas, y que dos días después partiría hacia Chile vía La Paz. El Salt Lake Telegram publicó la carta el 15 de abril, cuando el historiador ya había pasado por el país.138 Su autobiografía, publicada en 1938, incluye un diario detallado de su paso por Chile entre el 22 de marzo y el 1 de abril de 1923, en compañía del élder Page y de un señor Oilar, este último no sabemos si era miembro de la iglesia.139
Jenson llegó a Antofagasta el 22 de marzo, ciudad que describió como moderna, de 75.000 habitantes. Durante el viaje desde Oruro hizo amistad con el cónsul danés en Bolivia, compatriota suyo. Embarcado en el vapor Santa Teresa, conversó con Henry B. Fletcher y Frank E. Partridge, delegados de los Estados Unidos a la Quinta Conferencia Panamericana que se celebraría en Santiago. Con Partridge conversó sobre el hecho de que José Smith y Brigham Young habían nacido en Vermont, su estado natal, y le recordó que un tocayo suyo, Edward Partridge, había sido el primer Obispo presidente de la Iglesia.140
El 24 de marzo desembarcó en Valparaíso, se alojó en el Hotel Rolfo, recorrió Viña del Mar y subió a los cerros de la ciudad. Allí anotó el significado histórico del lugar: en 1851 habían desembarcado Pratt y Allen como misioneros, pero regresaron a California sin abrir una misión. El 26 visitó al editor del South Pacific Mail, y el 27 viajó en tren a Santiago, pasando por Quillota, donde recordó que Pratt había residido cerca de un mes en 1852. En Santiago participó en un banquete en el Club Americano en honor de la delegación estadounidense a la conferencia, donde el ministro de los Estados Unidos se interesó por sus certificados de salud recibidos en Salt Lake City que les ayudarían para continuar su viaje por Sudamérica. Subió a los cerros Santa Lucía y San Cristóbal, visitó la Galería de Arte, asistió el Viernes Santo a una película sobre la Pasión y a los servicios católicos en la Catedral, y recorrió el Cementerio General, cuyas bóvedas monumentales lo asombraron. El 31 de marzo partió a Los Andes y el 1 de abril cruzó la cordillera en el Ferrocarril Trasandino hacia Mendoza.141
La visita de Jenson tiene un doble significado. Por una parte, constituye, según las fuentes, la primera visita documentada de un oficial de la Iglesia a Chile desde 1852. Por otra, muestra la función del historiador como constructor de memoria: su diario conecta explícitamente el paisaje chileno de 1923 con los lugares de la misión de Pratt, inscribiendo a Valparaíso y Quillota en la geografía histórica de la Iglesia.
7.5. La familia Folsom: una Primaria en Sewell (1928–1944)
El caso más relevante de esta etapa es el de la familia Folsom. En agosto de 1963, el élder A. Theodore Tuttle escribió en la revista Liahona:
«Chile tiene depósitos minerales muy similares a los que existen en Utah; fue natural, entonces, que desde ésta alguien llegara a Chile, con el correr de los años, para dedicarse a la minería. Y así fue que E. L. Folsoms y su familia se radicaron en el país cordillerano desde 1928 hasta 1944. La Iglesia no estaba oficialmente organizada en Chile y por tanto lo que ellos hicieron fue extraoficial. La hermana Folsom relata haber organizado una Primaria allí (ella había sido miembro de la Mesa Directiva General de la Asociación Primaria) en la que enseñó a los niños a cantar himnos en español.»142
El autor rastreó a la familia en la prensa de Utah. El Salt Lake Tribune del 4 de febrero de 1939 informaba que una familia Folsom había comunicado a sus parientes en Utah que se encontraba a salvo tras un terremoto en Chile, mencionando las ciudades de Sewell y Chillán.143 La nota permitió establecer que el apellido era Folsom, sin «s», que la esposa tenía por apellido de soltera Bennion y que el matrimonio tenía entonces tres hijos: Barbara, de diez años; Robert E., de siete; y Jean Lynn, de dos.
Los registros de FamilySearch completan el cuadro. Elry Leonard Folsom nació el 20 de enero de 1897 en Orangeville, Utah, y Maurine Bennion el 18 de octubre de 1900 en Salt Lake City; ambos recibieron la investidura el 31 de enero de 1928 y se sellaron en el Templo de Salt Lake al día siguiente, poco antes de partir a Chile. Su hija Barbara nació el 10 de diciembre de 1928 en Sewell y su hijo Robert E. el 30 de diciembre de 1931, también en Sewell. Barbara se bautizó el 6 de noviembre de 1938 y Robert el 1 de noviembre de 1941, en ambos casos en lugar no registrado.144
Tabla 5
La familia Folsom: nacimientos y ordenanzas
| Integrante | Nacimiento | Bautismo | Investidura y sellamiento |
|---|---|---|---|
| Elry Leonard Folsom | 20 ene. 1897, Orangeville, Utah | 1 abr. 1905 | 31 ene. y 1 feb. 1928, Salt Lake |
| Maurine Bennion | 18 oct. 1900, Salt Lake City | 31 oct. 1908 | 31 ene. y 1 feb. 1928, Salt Lake |
| Barbara Folsom | 10 dic. 1928, Sewell, Chile | 6 nov. 1938 (lugar no registrado) | 1950, Logan y Salt Lake |
| Robert E. Folsom | 30 dic. 1931, Sewell, Chile | 1 nov. 1941 (lugar no registrado) | 1951 y 1957, Salt Lake |
Nota. Elaboración propia a partir de Díaz (2025), con datos de FamilySearch.
Tres conclusiones se desprenden de este caso. En primer lugar, los Folsom constituyen una de las familias de Santos de los Últimos Días más antiguas documentadas en Chile durante el siglo XX, con dieciséis años de residencia. En segundo lugar, Barbara y Robert son los primeros hijos de miembros de la Iglesia nacidos en Chile que llegaron a la edad adulta y recibieron todas sus ordenanzas. En tercer lugar, existe una probabilidad considerable de que sus bautismos, en 1938 y 1941, se hayan realizado en territorio chileno, lo que los convertiría en los bautismos más antiguos celebrados en el país; esta hipótesis requiere, sin embargo, verificación documental. La Primaria organizada por Maurine Bennion Folsom, probablemente en Sewell, donde residía la familia, y en la que los niños aprendían himnos en español, es una de las primeras actividades de la Iglesia en Chile de las que se tenga noticia, surgida por iniciativa de una miembro residente antes de que existiera una rama. Queda pendiente investigar si la familia residió también en Potrerillos y en Chuquicamata.
7.6. Ostendorf y Young: la primera visita misional a Magallanes (1937–1938)
El 15 de diciembre de 1937, el élder August G. M. Ostendorf, nativo de Alemania,145 y Walter Ernest Young Jr., hijo del presidente de la Misión Argentina, zarparon de Buenos Aires hacia Magallanes con pasaportes para Chile. El presidente W. Ernest Young registró en su diario: «es la primera vez que un misionero visita este lugar histórico. Fue en 1846 cuando Sam Brannan, con miembros de la Iglesia, navegó por el estrecho a bordo del barco Brooklyn en su memorable viaje a San Francisco.»146
Ostendorf publicó un informe de su viaje en El Mensajero Deseret en febrero de 1938. Relata que el barco, que él llama José Menéndez,147 mientras otras fuentes lo denominan Juan Menéndez,148 tocó los puertos de Madryn, Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado, Santa Cruz y Río Gallegos, y que desembarcaron en Magallanes a las diez de la noche del 24 de diciembre. Tras buscar alojamiento hasta las dos de la madrugada, se hospedaron en la Pensión Central, en Avenida Colón 643. Al día siguiente, en la plaza, conocieron a la familia Gardona, que les preguntó si eran fotógrafos o pintores; le respondieron que eran misioneros de la Iglesia restaurada de Jesucristo. El señor Gardona recordó que un anciano le había dicho en su juventud que en su vida se cumpliría el deseo de su corazón, y tras estudiar los folletos comprendió que era ese su anhelo.149
La visita se extendió de tal modo que se les propuso hablar por teléfono y cantar por la radio. Ostendorf enumera a familias contactadas: Andrés Sollner, de la Pensión Alemana; Carlos Strauss, juguetero; Herman Vogel, zapatero; Federico Haidbauer, mecánico; Max Witt, tenedor de libros; Antonio Gorcina, comerciante; y los técnicos de radio Adolfo Dircosson y el señor Reinisch, entre otros. El 3 de enero emprendieron el regreso en el vapor asturiano y llegaron a Buenos Aires el 11 de enero de 1938.150 La Figura 4 muestra el material distribuido.
Figura 4
Material de la Iglesia distribuido por Ostendorf y Young en su viaje a Magallanes, 1937–1938

Nota. Elaboración propia a partir de Ostendorf (1938, p. 13).
El Deseret News del 23 de abril de 1938 informó que los misioneros contactaron a unas cien personas en una ciudad de 48.000 habitantes con población mayoritariamente europea alemanes, ingleses, holandeses y escandinavos, en la que los chilenos eran minoría. Varias personas expresaron que habían estado buscando tales enseñanzas, y se reportó el caso de un indígena chileno que afirmaba haber oído años antes que la verdadera Iglesia volvería.151 El presidente Young anotó que una familia pidió el bautismo, pero que, con tan pocos élderes y tanta distancia, no fue posible atenderla; se les envió literatura y la revista de la misión. Young añadió, en retrospectiva, que aquel primer viaje dio fruto años más tarde, cuando la Misión Chilena estableció allí una rama.152
7.7. La palabra «mormones» en la prensa chilena del siglo XX
Antes de que existiera una congregación en el país, la palabra «mormones» llegaba a los lectores chilenos sobre todo a través de los cables de la United Press. El 21 de marzo de 1919, La Nación informó desde Ciudad Juárez que «el obispo Bentley y otros dos misioneros mormones» habían sido «puestos en libertad por las tropas de Pancho Villa, a 185 millas al sur de la frontera».153 El 3 de marzo de 1924, el mismo diario informaba desde Berlín que «los mormones han establecido cuatro congregaciones en Berlín», además de Hamburgo, Dresde y otras ciudades, «consiguiendo numerosos adeptos».154 Eran noticias breves, sin comentario, que mostraban a la Iglesia como un movimiento misional en expansión más allá de Utah. Al mismo tiempo, el cine, la radio y la crónica de viaje acercaron a los mormones al público chileno como parte del imaginario del Oeste norteamericano. El 15 de diciembre de 1919, el teatro Alhambra anunciaba la película El paso de la muerte, con William Farnum, y aseguraba que «solamente la pluma de Zane Grey pudo describir la vida de los mormones de aquella región».155 La palabra llegó incluso a la hípica: el 6 de febrero de 1923, entre los caballos inscritos en las carreras que publicaba La Nación figuraba uno llamado «Mormon».156 El 21 de octubre de 1927, el mismo diario publicó un extenso artículo titulado «Una tentadora proposición de los mormones», parte de una serie de apuntes de un cronista que recorrió los Estados Unidos de costa a costa.157 Entre diciembre de 1930 y enero de 1931, la programación radial publicada por el diario incluyó audiciones del Coro del Tabernáculo.158
Una noticia de La Nación del 9 de octubre de 1939 muestra que el término había adquirido en Chile un sentido distinto al del siglo XIX. En la portada se informaba que un grupo de universitarios y profesionales jóvenes había fundado un club de deportes denominado «Los Mormones», con secciones de fútbol, básquetbol y atletismo, cuyo equipo aparecía fotografiado en la cancha del Regimiento Comunicaciones junto al primer edecán civil de la Presidencia de la República, Armando Rodríguez Quezada, benefactor de la institución.159 Se desconoce por qué el club adoptó ese nombre, y todo indica que no tenía relación con la Iglesia, que entonces no estaba establecida en el país. Sin embargo, el hecho de que jóvenes profesionales eligieran esa denominación, bajo el patrocinio de un funcionario de la Presidencia, revela que la palabra era conocida y que ya no evocaba únicamente el escándalo.
En 1943, el escritor chileno Arturo Aldunate Phillips ofreció a los lectores chilenos una imagen heroica de los pioneros:
«Eran los mormones, los más audaces de los pioneros que, deseosos de crear su mundo nuevo, de mantener el culto libre de sus creencias, de arrancar a la tierra los materiales para construir sus hogares, habían dejado desierta allá muy lejos, al otro lado del Mississipi, su primera ciudad, Nauvoo, en busca de esta aventura fantástica.»160
La valoración contrasta nítidamente con la de 1840: los «fanáticos inofensivos» se habían convertido en «los más audaces de los pioneros», portadores de una «fuerza espiritual» que ni la guerra ni las enfermedades lograron disminuir.161 La imagen, sin embargo, no fue uniforme. El 17 de mayo de 1945, La Nación informó que «quince polígamos mormones, que contaban entre todos con 55 esposas y 287 hijos», habían comenzado a cumplir penas de prisión por «cohabitación ilegal».162 La noticia no distinguía entre la Iglesia, que había abandonado el matrimonio plural en 1890, y los grupos que siguieron practicándolo fuera de ella.163 En noviembre de 1945, la cartelera del cine Portugal anunciaba La senda de los mormones.164 El 6 de marzo de 1950, un cable desde Praga informaba que los misioneros católicos norteamericanos en Checoslovaquia comenzaban «a correr la misma suerte que la misión mormona local».165 El 17 de diciembre de 1951, el teatro Continental estrenaba Caravana de valientes, de John Ford, que según el diario mostraba «un aspecto de la vida de la curiosa secta de los mormones y sus luchas en Estados Unidos por establecerse con completa independencia de otras razas o agrupaciones».166 En la prensa de mediados de siglo, los mormones aparecían así como pioneros del cine del Oeste, como polígamos procesados y como misioneros expulsados por un gobierno comunista. Esas imágenes diversas precedieron a la llegada de los primeros misioneros en 1956.
Síntesis de la Etapa V
- Entre 1900 y 1946 la presencia de la Iglesia en Chile fue laboral y familiar, no misional, y se concentró en los enclaves cupríferos de Sewell y Potrerillos.
- Alma Ek (Sewell, 1914–1926), Zora Howd (Potrerillos, 1918–1943) y la familia Folsom (Sewell, 1928–1944) son los principales miembros residentes documentados.
- Maurine Bennion Folsom organizó, probablemente en Sewell, una Primaria donde enseñó himnos en español: es una de las primeras actividades organizadas de la Iglesia en Chile de las que se tenga noticia, anterior a la existencia de una rama.
- Andrew Jenson (1923) visitó Antofagasta, Valparaíso, Quillota y Santiago, e inscribió en la memoria de la Iglesia los lugares de la misión de Pratt.
- Ostendorf y Young (1937–1938) realizaron la primera visita misional a Magallanes, distribuyeron 897 piezas de literatura y encontraron interés sin bautismos.
- La imagen pública del mormón en Chile evolucionó desde el prejuicio hacia la admiración por el pionero.
8. Etapa VI. Hacia el establecimiento (1947–1956)
La última etapa concentra, en apenas una década, un número de episodios mayor que cualquiera de las anteriores (véase la Figura 5). En ella confluyen varias líneas: la llegada de miembros de la Iglesia vinculados al servicio diplomático y a empresas internacionales; el paso de misioneros de las misiones de Argentina y Uruguay por territorio chileno; el bautismo del primer chileno del que se tenga registro; la visita del presidente de la Iglesia; y, finalmente, la organización de la rama de Santiago y los primeros bautismos celebrados en el país.
Figura 5
Episodios documentados por etapa, 1817–1956

Nota. Elaboración propia. Se contabilizan los episodios de contacto analizados en este libro, no las fuentes individuales.
8.1. David E. Wright: un vicecónsul en Santiago (1947)
David E. Wright, miembro de la Iglesia, llegó a Santiago en la Navidad de 1947, destinado bajo cobertura de vicecónsul en la embajada de los Estados Unidos, con la tarea de observar a la colonia alemana, que encontró más interesada en sus negocios que en simpatías políticas. Estableció relaciones con funcionarios del gobierno y con Carabineros de Chile; su esposa Helen aprendió equitación en la Escuela de Carabineros con jóvenes tenientes, y la pareja recorrió el país.167 Mientras servía como agregado político, nació en Santiago su hijo Timothy, el 10 de septiembre de 1949. El niño sobrevivió a una tos ferina gracias a los cuidados de una doctora polaca refugiada; al inscribirlo, los funcionarios chilenos rechazaron el nombre inglés propuesto, por lo que se le registró como «Timoteo Pablo» Wright.168
Wright fue reasignado a Chile en 1960 y regresó en 1983 como misionero del Templo, con ocasión de la dedicación del Templo de Santiago. En su autobiografía interpretó retrospectivamente su destinación de 1947 como obra del Señor, quien, según escribió, lo había preparado «con cuarenta años de antelación», pues las amistades que forjó entonces con oficiales de Carabineros le permitieron, tres décadas más tarde, solicitar protección frente a manifestantes contrarios a la Iglesia durante la dedicación.169 Aunque estos hechos exceden el marco temporal del estudio, ilustran cómo las redes de contacto tejidas por miembros residentes antes de 1956 tuvieron efectos de largo plazo en la historia institucional.
8.2. El élder Arthur F. Smith en Punta Arenas (1947)
En noviembre de 1947, un grupo de once misioneros destinados a la recién creada Misión Uruguaya navegaba desde Vancouver rodeando Sudamérica a bordo del S.S. Clearwater Victory. Uno de ellos, el élder Arthur F. Smith, sufrió un ataque de apendicitis mientras el barco cruzaba el estrecho de Magallanes. El capitán ordenó regresar a Punta Arenas, donde el élder fue desembarcado solo, inconsciente, el 23 de noviembre de 1947; las autoridades chilenas no permitieron que otro misionero bajara con él, pues ninguno tenía visa para Chile.170
El médico del puerto lo llevó al hospital, donde fue operado. Un estadounidense residente en el Hotel Cosmos, el señor W. L. Morrison, lo visitó, pagó las cuentas del hospital y del médico por un total de 246 dólares, lo cuidó junto a su esposa y le compró un pasaje de avión a Buenos Aires. El presidente Frederick S. Williams, sin saber si el misionero estaba vivo, le envió un cable pidiéndole contactar a Max Witt, y al día siguiente recibió la respuesta: «Recibí telegrama. Estoy muy bien. Estaré en Buenos Aires el viernes».171 Antes de dejar el barco, el élder Smith había recibido una bendición del sacerdocio, y la historia de la misión registró la convicción de que el Señor no solo lo sanó, sino que le «levantó amigos» en una tierra extraña. Smith, exinfante de marina que había estado en el acorazado Missouri durante la rendición japonesa, llegó a Montevideo el 10 de diciembre y se convirtió en un misionero dedicado.172
Junto con el viaje de Ostendorf, el episodio constituye una de las pocas estadías documentadas de misioneros de tiempo completo en suelo chileno antes de 1956, en este caso involuntaria. Revela, además, las barreras administrativas, la exigencia de visa que dificultaban la entrada de misioneros al país.
8.3. Don F. Johnson y Lois Miller en Potrerillos (c. 1949)
Don Franklin Johnson, nacido el 26 de noviembre de 1903 en Moab, Utah, y bautizado el 3 de junio de 1912, se casó con Lois Frances Miller el 10 de octubre de 1927. Ingeniero químico de la Andes Copper Mining Company, residía en Potrerillos según documentos del consulado de los Estados Unidos en Antofagasta.173 A mediados de 1949, durante unas vacaciones de un mes en Utah, el matrimonio concedió una entrevista al Fork Press de Spanish Fork, que la publicó el 7 de julio, cuando ya habían emprendido el regreso. Tras veinte años en la costa occidental de Sudamérica, primero en Perú y Bolivia, luego en Chile, describieron Chile como un país agradable, parecido a California, uno de los más democráticos del continente, con una población «sorprendentemente moderna», bien educada y bien representada en las profesiones; el hospital del campamento contaba por completo con médicos y enfermeras chilenos.174
Johnson sostuvo que muchas compañías se esforzaban sinceramente por mejorar la situación de los trabajadores locales, que la desconfianza hacia los estadounidenses había disminuido en esas dos décadas y que, si el español fuera obligatorio en los Estados Unidos, existiría una mejor base para el entendimiento entre las naciones. Según el periódico, el matrimonio había partido de regreso a Chile el 18 de junio de 1949, con el deseo de continuar su vida allí.175 Johnson y su esposa recibieron la investidura y el sellamiento en el Templo de Manti en 1963.176 Su testimonio, publicado en un periódico de Utah, contribuyó a difundir entre los Santos de los Últimos Días una imagen positiva y moderna de Chile en vísperas del establecimiento de la Iglesia.
8.4. Futaleufú: la primera reunión misional en español en Chile (1950)
Antes de 1956, según Grover, la obra misional limitada en Chile la realizaban dos grupos: los miembros estadounidenses trasladados por empresas o por el gobierno de los Estados Unidos, que hablaban de la Iglesia a sus amigos y colegas; y los misioneros de la Misión Argentina que, por problemas de visa, debían salir del país cada tres meses y, desde el occidente argentino, cruzaban a Chile, establecían contactos y regresaban.177
En el otoño de 1950, los élderes Robert E. Wells y Newell K. Judkins servían en Trevelin, en la Patagonia argentina, una zona de colonos galeses donde los misioneros se desplazaban a caballo, vestidos con botas vaqueras, pantalones de gaucho, camisa blanca y corbata. Un ejemplar del Libro de Mormón cruzó la frontera y llegó a manos de un maestro de escuela del pueblo maderero chileno de Futaleufú, quien envió un mensaje invitando a los misioneros. Con permiso del presidente de misión, los élderes cabalgaron dos días por un valle andino, vadeando ríos, hasta llegar al pueblo.178
Esa misma noche se celebró una reunión a la que asistieron seis mujeres, algunos niños y doce leñadores. Al día siguiente visitaron los hogares y celebraron otra reunión, esta vez con dieciocho hombres, diez mujeres y algunos niños. El élder Wells recordó su sorpresa: nunca en Argentina habían visto más hombres que mujeres en una reunión. Los misioneros regresaron con el anhelo de numerosos bautismos, pero su solicitud de volver no fue concedida; otros dos misioneros fueron asignados al pueblo, pero problemas de salud y el aislamiento provocado por una tormenta los llevaron a pedir su retiro tras dos meses. Las memorias del élder Leonard L. Hartley muestran que la presencia misional continuó. En julio de 1951, Hartley sucedió a Wells como presidente del distrito de Trevelin, del que dependía Futaleufú, donde residían entonces los élderes Wilden y Waite. Ese año cruzó la cordillera a caballo al menos tres veces para visitarlos, acompañado por los élderes Johnson, Scott Coons y McLane; en septiembre presenció en el pueblo las celebraciones del 18 y regularizó ante la policía chilena los documentos de los misioneros.179 No se organizó una rama, aunque finalmente se bautizó un joven. Wells concluyó que la gente de Chile tenía «una inclinación más espiritual» y que los hombres estaban más preparados para el sacerdocio.180 Estas reuniones pueden considerarse las primeras reuniones de la Iglesia celebradas en idioma español dirigidas por misioneros en territorio chileno de las que se tenga registro.
8.5. Rodolfo Bernardo (Raquel) Reyes: el primer chileno bautizado que se tenga registro (1950–1952)
Una investigación del autor, apoyada en el trabajo de la investigadora argentina Paola de Saade, identificó al maestro de Futaleufú. Se trata de Rodolfo Bernardo Reyes, nacido con el nombre de Raquel Reyes el 28 de julio de 1921 en Huillinco, Chonchi, Chiloé, profesor rural que conoció a los misioneros de la rama de Trevelin y que continuó recibiendo sus enseñanzas de los élderes que residieron después en Futaleufú.181 Las fuentes no coinciden en la fecha de su bautismo: FamilySearch indica el 11 de marzo de 1950, mientras que De Saade lo sitúa el 8 de noviembre de 1952, efectuado por el élder William Robert Moss y con confirmación del élder William Johnson, según los registros de la rama de Trevelin. La primera fecha es anterior a la visita de los misioneros a Futaleufú, ocurrida en el otoño de 1950, y es además incompatible con las memorias del élder Leonard L. Hartley, que en agosto y diciembre de 1951 todavía describen a Reyes como investigador, «uno de nuestros mejores investigadores y un amigo de confianza».182 La fecha de 1952, respaldada por el registro de la rama, por los nombres de quienes oficiaron la ordenanza y por el testimonio de Hartley, resulta por tanto la más sólida. Se desconoce si la ordenanza se realizó en Chile o en Argentina.183
Reyes se radicó en Trevelin, donde se desempeñó como parquetista.184 El 13 de marzo de 1962 contrajo matrimonio civil con Susana Schmid Gallardo, con misioneros de la Iglesia como testigos, y el 11 de abril de ese año cambió legalmente su nombre en el Registro Civil de Chubut, probablemente por tratarse de un nombre de nacimiento femenino. La pareja tuvo ocho hijos, dos de los cuales sirvieron misiones de tiempo completo, y se selló en el Templo de Buenos Aires el 23 de febrero de 1989. Reyes falleció el 18 de mayo de 2008 en Córdoba, Argentina.185 De Saade lo describe como «un misionero natural», que testificaba del evangelio a cuantos estaban a su alcance.186
La identificación de Reyes se vio obstaculizada por tres factores: las fechas discrepantes de su bautismo, la incertidumbre sobre el lugar de la ordenanza y el cambio de nombre. El historiador Rodolfo Acevedo supo de un converso en Futaleufú, pero no continuó la investigación por falta de evidencia. Con un bautismo probablemente efectuado en 1952, cuatro años antes que el de Ricardo García, Rodolfo (Raquel) Reyes es, según los registros disponibles, el primer chileno bautizado en la Iglesia.187
8.6. La familia Fotheringham y la visita del presidente McKay (1952–1954)
En 1952 llegó a Santiago Billie Forrest Fotheringham, gerente de la empresa Kodak, junto a su familia.188 Nacido el 30 de octubre de 1919 en Mammoth, Utah, había servido una misión en Argentina entre 1939 y 1941 y trabajó para Pan American Airways y Standard Oil en la Zona del Canal de Panamá, donde fue presidente de rama. Llegaría a ser el primer presidente de rama en Chile y ayudó a gestionar la apertura de la obra misional en Santiago, como más tarde lo haría en Madrid.189 Su perfil de exmisionero hispanohablante, ejecutivo de una empresa internacional y líder experimentado, resultaba ideal para articular la llegada formal de la Iglesia. Durante su residencia en el país, el 20 de marzo de 1953, nació en Santiago su hija Lani Lee Fotheringham.190 Se sumaba así a otros hijos de miembros de la Iglesia nacidos en Chile, desde Omner Pratt en Valparaíso (1851) hasta Barbara y Robert Folsom en Sewell y Timothy Wright en Santiago.
El miércoles 11 de abril de 1951, La Nación había informado a sus lectores que David O. McKay, de 77 años, había sido elegido presidente de la «Iglesia Mormona», sucediendo a George Albert Smith.191 Tres años después, el 8 de febrero de 1954, El Mercurio de Santiago anunciaba la llegada del «jefe de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, más conocida por mormones», que realizaba una gira por Latinoamérica para conocer las misiones de la Iglesia, y precisaba que existían misiones en México, Centroamérica, Brasil, Uruguay y Argentina.192 Es significativo que el diario empleara el nombre completo de la Iglesia, lo que marca una diferencia con la prensa del siglo anterior.
El presidente McKay, acompañado por su esposa y su hijo Robert, permaneció todo el día 9 de febrero en Santiago como huésped de la familia Fotheringham y regresó el 10 de febrero a los Estados Unidos, llevando consigo la solicitud verbal de los Fotheringham sobre la necesidad de enviar misioneros a Chile.193 La visita del presidente de la Iglesia, el primero en pisar suelo chileno, cerró el ciclo iniciado por Pratt: más de un siglo después del primer apóstol, el profeta visitaba el país tras la invitación de una familia residente.
Un año más tarde, en marzo de 1955, el diario La Nación informó que el director del Coro de Concepción, Arturo Medina, viajaría a los Estados Unidos invitado por su gobierno y tendría oportunidad de conocer los coros «mormones» de Salt Lake City.194 La noticia muestra que, en vísperas del establecimiento, la Iglesia era reconocida en Chile también por su tradición musical.
8.7. La reunión constitutiva de la rama de Santiago (1956)
Las cartas de la familia Fotheringham a las autoridades de la Iglesia, sumadas a su petición al presidente McKay en 1954, dieron fruto dos años después.195 El 26 de mayo de 1956 se anunció desde Salt Lake City que Chile quedaría anexado a la Misión Argentina. El apóstol Henry D. Moyle viajó a la Argentina y, junto con el presidente de la misión, Lee B. Valentine, preparó el envío de dos misioneros a Santiago. Los élderes Joseph Bentley y Verle Allred llegaron a Santiago el 23 de junio de 1956, a un país «dueño de una tradición religiosa católica que abarcaba cuatro siglos».196
Dos semanas después, el 5 de julio de 1956, se realizó en el hogar de los Fotheringham la reunión constitutiva de la Iglesia en Chile. Asistieron solo personas de habla inglesa: el élder Moyle y su esposa; el presidente Valentine y su esposa; la familia Fotheringham, como anfitriona; la familia Robinson, que cumplía funciones diplomáticas en Santiago; Theo Jothier197 y los élderes Allred y Bentley. Formaron la primera congregación oficialmente organizada en el país, y Fotheringham fue llamado como presidente de la rama, que más tarde se llamaría Rama de Ñuñoa. Su hogar se convirtió en un «verdadero cuartel general» de la Iglesia en sus primeros meses.198
No era la primera vez que Santos de los Últimos Días se reunían en Chile, como lo muestran Juan Fernández (1846) y Futaleufú (1950); lo nuevo era su carácter institucional. En esa reunión, el élder Moyle expresó:
«Este pueblo aceptará el evangelio rápidamente y pronto habrá aquí una Misión con lo menos 10 Ramas. […] Fui enviado aquí para inaugurar una Rama en Chile y oro por el futuro de ella. Ha sido organizada porque el Señor lo quiere y no por otra razón».199
Pronto los vecinos de Ñuñoa vieron a dos «gringos» de terno, camisa y corbata recorrer sus calles. La curiosidad los llevó a abrirles la puerta, y de esos vecinos saldrían los primeros miembros chilenos, como la familia de Ricardo García, cuya historia se narra a continuación. Desde el 29 de agosto de 1956, el nuevo presidente de la misión, Lorin C. Pace, supervisó la obra en Chile con frecuentes viajes al país.200
8.8. 1956: los misioneros, Ricardo García y el primer servicio bautismal
En 1956, los élderes Verle Allred y Joseph Bentley cruzaron los Andes desde Argentina para iniciar la obra misional en Chile.201 El élder Allred relató décadas después cómo conocieron a la familia García. Un día, sin saber por qué, tomaron un camino más largo y vieron a una mujer en el jardín de su casa; sintieron por el Espíritu que debían detenerse. La mujer, Perla García,202 los invitó a volver cuando estuviera su esposo, Ricardo García, que trabajaba en Antofagasta. Regresaron varias veces sin encontrarlo, hasta que finalmente abrió la puerta Ricardo García. Tras quince minutos de enseñanza sobre el Libro de Mormón, García cerró la puerta de la sala y les dijo que no los dejaría salir hasta que respondieran sus preguntas. Cuando leyeron lo que Mormón enseña sobre el bautismo de los niños, se le llenaron los ojos de lágrimas. La conversación duró dos horas y media. El domingo siguiente, García, su esposa Perla y sus hijos Perla y Ricardo asistieron a los servicios de la rama.203
El diario de Allred registra el crecimiento de la asistencia a las reuniones de la rama de Santiago durante 1956, representado en la Figura 6.
Figura 6
Asistencia a las reuniones de la rama de Santiago, agosto–octubre de 1956.

Nota. Elaboración propia a partir del diario del élder Verle Allred, citado en Allred (1998).
En aquella época los investigadores204 debían recibir las ocho charlas misionales y asistir a las reuniones dominicales durante unos dos meses antes de bautizarse. El primer servicio bautismal se realizó el 25 de noviembre de 1956 al amanecer en la piscina del Santiago Country Club, del cual Fotheringham era socio. Según recordó el élder Allred, «no había vestuarios», por lo que los participantes se cambiaron de ropa detrás de los grandes arbustos que rodeaban la piscina, cubriéndose con toallas para mayor privacidad.205 Tras un breve servicio dirigido por el presidente Fotheringham, nueve conversos fueron bautizados. El primero fue Ricardo García, bautizado por el élder Allred; le siguieron Isidro Saldaño, Graciela Saldaño, Salli Lanzarotti, Craig Fotheringham, Mario Oroztegui, Patricio Oroztegui, Jo Ann Robinson y Silvia Ortiz.206 La esposa de García y su hija Perla se bautizaron en el segundo servicio, el 17 de enero de 1957.207
Ricardo García llegaría a ser patriarca de la Estaca Ñuñoa. Como empleado del departamento de agricultura del gobierno, fue trasladado desde 1964 a San Fernando, Curicó, Talca, Temuco, Valdivia y Osorno, y en cada lugar contribuyó a la apertura de ramas. El día antes de morir, en 1994, dijo: «Soy un hombre feliz. Díganles a todos en Chile que el evangelio es felicidad».208 Con su bautismo concluye el período estudiado y comienza la historia institucional de la Iglesia en Chile.
Tabla 6
Los «primeros» de la Iglesia en Chile antes de 1957
| Hito | Protagonista | Fecha y lugar |
|---|---|---|
| Primera mención en la prensa chilena | El Mercurio de Valparaíso | 8 jul. 1840, Valparaíso |
| Primer contacto de miembros con territorio chileno | Pasajeros del Brooklyn | Mayo de 1846, Juan Fernández |
| Primer funeral de un miembro en Sudamérica | Laura Goodwin | Mayo de 1846, Juan Fernández |
| Primer intento misional | P. P. Pratt, P. Pratt y R. C. Allen | 8 nov. 1851, Valparaíso |
| Primer chileno en una reunión en Salt Lake City | Pedro del Río Zañartu | 1882–1883, Salt Lake City |
| Primer miembro residente documentado | Johann D. Linde Oden | 1895–1896, Chile (en Puerto Montt desde 1900) |
| Primera visita misional a Magallanes | A. G. M. Ostendorf y W. E. Young Jr. | 24 dic. 1937, Punta Arenas |
| Primeras reuniones misionales en español | R. E. Wells y N. K. Judkins | 1950, Futaleufú |
| Primer chileno bautizado (que se tenga registro) | Rodolfo Bernardo (Raquel) Reyes | 1952 (probable), Chile o Argentina |
| Primera visita de un presidente de la Iglesia | David O. McKay | 9 feb. 1954, Santiago |
| Primera rama organizada | Familia Fotheringham, élderes Allred y Bentley y el apóstol Henry D. Moyle | 5 jul. 1956, Santiago |
| Primer servicio bautismal en Chile | Ricardo García y otros ocho conversos | 25 nov. 1956, Santiago |
Nota. Elaboración propia a partir de las fuentes citadas en el texto.
Síntesis de la Etapa VI
- Entre 1947 y 1956 se concentraron más episodios que en cualquier etapa anterior, con protagonismo de miembros vinculados a la diplomacia, la minería y las empresas internacionales.
- El desembarco del élder Arthur F. Smith en Punta Arenas (1947) mostró las barreras de visado y la solidaridad de terceros.
- Las reuniones de Futaleufú (1950) fueron las primeras reuniones de la Iglesia dirigidas por misioneros en español en Chile, y de ellas surgió el bautismo de Rodolfo (Raquel) Reyes, primer chileno bautizado según los registros disponibles.
- La familia Fotheringham (1952) y la visita del presidente David O. McKay (1954) crearon las condiciones institucionales para la llegada de misioneros.
- En 1956 se organizó la rama de Santiago y se realizó el primer servicio bautismal en el país, con Ricardo García como primer bautizado, y otros como Isidro Saldaño, Graciela Saldaño, Salli Lanzarotti, Craig Fotheringham, Mario Oroztegui, Jo Ann Robinson, Patricio Oroztegui, y Silvia Ortiz.209
9. Análisis: conceptos para comprender un siglo de encuentros
La reconstrucción cronológica permite ahora un análisis transversal. Este apartado integra siete categorías: Chile como tierra de promisión, monopolio religioso, mediación periodística, membresía dispersa, redes de confianza de los primeros miembros, territorio de paso y zonas de frontera, y memoria e historiografía. Ellas ayudan a interpretar por qué un contacto iniciado en 1851 tardó más de un siglo en convertirse en presencia institucional, y qué tipo de relación se desarrolló mientras tanto. Las categorías se construyen a partir de las fuentes disponibles, en diálogo con algunas nociones de la sociología y la historia de la religión. La noción de campo religioso permite comprender la competencia entre instituciones por la legitimidad y la posición dominante que la Iglesia católica ocupaba en el Chile del siglo XIX.210 La teoría de la economía religiosa complementa esta mirada al mostrar cómo los monopolios protegidos por el Estado elevan las barreras de entrada para los nuevos grupos religiosos.211 El concepto de imaginario social, entendido como el modo en que una comunidad se representa a sí misma y su lugar en el mundo,212 resulta útil para analizar la forma en que los Santos de los Últimos Días inscribieron a Chile y a sus habitantes en la narrativa del linaje de Lehi.213 Por último, los estudios sobre la transnacionalización religiosa destacan que las religiones circulan a través de personas, redes y textos antes que mediante instituciones formales,214 lo que ilumina la presencia de miembros dispersos en el país mucho antes de la organización de la primera rama. Estas nociones se sitúan, además, en el marco más amplio de la diversificación religiosa de América Latina215 y del desarrollo del protestantismo chileno, con el que la Iglesia compartió el desafío de abrirse paso en un medio católico.216
9.1. Llegada de Lehi a Coquimbo: Chile como tierra de promisión
En este punto se desarrolla un imaginario o supuesto, entendiéndose como el conjunto de representaciones mediante las cuales una comunidad religiosa inscribe una verdad en la narrativa en este caso, en sus textos sagrados. En el caso estudiado, Chile fue imaginado por los Santos de los Últimos Días antes de ser conocido. Tres capas se superpusieron a lo largo del período. La primera, formada entre 1830 y 1882, situó en Coquimbo el desembarco de Lehi, a partir de una nota manuscrita que, desde 1864, comenzó a presentarse como revelación a José Smith, sin que se conozca evidencia anterior de esa atribución.217 La segunda identificó a la población hispanoamericana como descendiente de Lehi, convicción que motivó a Pratt a venir Chile en 1851.218 La tercera, introducida por Talmage en 1899 a partir de la crónica de Rosales, vinculó a los pueblos originarios de Chile con la memoria de un visitante divino.219
Este imaginario operó como motor de la misión, pero también como marco de interpretación. Pratt interpretó lo que veía el catolicismo popular, la pobreza, la mezcla étnica a la luz de la narrativa de la apostasía y de la restauración de Israel.220 Un siglo después, el élder A. Theodore Tuttle tituló su artículo sobre la región «Sud América: tierra de promisión y profecía», lo que muestra la persistencia de este marco interpretativo en el discurso de los líderes.221 La crítica histórica de la teoría de Coquimbo, emprendida recientemente por Noé Correa, representa un paso importante hacia una comprensión más rigurosa de cómo se formaron estas creencias.222
9.2. Monopolio religioso y barreras estructurales
El concepto de monopolio religioso designa aquí la situación en que el Estado reconoce y financia una sola confesión y restringe jurídicamente la expresión pública de las demás. El testimonio de Pratt describe con precisión ese régimen en 1851: la constitución consagraba el catolicismo, lo sostenía con fondos públicos y limitaba otros cultos; la prensa no podía publicar sobre otras religiones, aunque los libros podían importarse.223 Pratt advirtió, por contraste, que el Perú había promulgado ese mismo año una ley que garantizaba la libertad de otros credos, y consideró que allí se abría un campo más propicio.224
Sin embargo, el fracaso de 1852 no puede atribuirse únicamente al marco jurídico. Pratt mismo identificó factores prácticos, el idioma, la falta de recursos, la ausencia de literatura traducida al español por parte de la Iglesia y la guerra civil, que pesaron tanto o más que la prohibición.225 En el siglo XX, las barreras fueron de otro tipo: la escasez de misioneros para cubrir territorios extensos, como reconoció el presidente W. Ernest Young tras la visita a Magallanes,226 y las restricciones de visado, que en 1947 impidieron que un compañero acompañara al élder Arthur F. Smith en Punta Arenas y que obligaban a los misioneros de Argentina a salir periódicamente del país.227 La Tabla 7 sintetiza los factores que obstaculizaron y los que favorecieron el establecimiento.
La explicación de la demora tampoco puede buscarse solo en Chile. Durante la década de 1880, la Iglesia en Utah enfrentó una intensa campaña federal contra el matrimonio plural. Muchos de sus miembros fueron encarcelados, y entre 1885 y 1889 la mayoría de sus apóstoles y presidentes de estaca vivían ocultos o en prisión, mientras una recesión económica se extendía por el territorio.228 En 1887, la Ley Edmunds-Tucker revocó la personalidad jurídica de la Iglesia y permitió la incautación de sus bienes, medida que la Corte Suprema de los Estados Unidos confirmó en 1890.229 Con sus líderes dispersos y sus recursos intervenidos, la Iglesia difícilmente podía emprender nuevas misiones en territorios lejanos. A ello se sumaron, en el siglo XX, factores externos que limitaron la disponibilidad de misioneros. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Iglesia acordó en 1942 no llamar a la misión a jóvenes en edad de servicio militar. Si en 1941 se habían llamado 1257 nuevos misioneros, en 1943 solo se llamaron 261. A diferencia de Europa, de donde la Iglesia retiró a sus misioneros en 1939, en Sudamérica no hubo una evacuación general; sin embargo, después de 1941 no se enviaron nuevos misioneros y, a medida que los que servían terminaban sus misiones, el número fue disminuyendo hasta que, hacia 1943, ya no quedaba ningún misionero norteamericano en el continente.230 La comparación con Argentina confirma que la barrera legal, por sí sola, no explica el retraso. Argentina garantizaba la libertad de culto desde 1853231 y recibió misioneros en 1925;232 Chile, en cambio, puso fin a la religión oficial y consagró la libertad de cultos en 1925233 y, aun así, esperó hasta 1956. Como ocurre con la mayoría de los procesos históricos, la demora responde a una pluralidad de causas y no a una sola.
Tabla 7
Factores que obstaculizaron y favorecieron el establecimiento de la Iglesia en Chile, 1851–1956
| Dimensión | Factores que obstaculizaron | Factores que favorecieron |
|---|---|---|
| Jurídico-política | Monopolio católico y restricción de prensa (1851); guerra civil de 1851; exigencia de visas (1947) | Posibilidad de importar libros; estabilidad y carácter democrático percibido en 1949 |
| Lingüística | Desconocimiento del español en 1851 | Misioneros hispanohablantes (Young Jr., Fotheringham); Primaria con himnos en español |
| Institucional | Prioridad de otras misiones; escasez de élderes; Chile como periferia de Argentina y Uruguay | Misiones vecinas; visitas de Jenson (1923) y McKay (1954) |
| Económica | Falta de recursos de los primeros misioneros | Inversión minera y empresas internacionales que trajeron miembros |
| Social | Imagen exótica y asociada a la poligamia | Evolución hacia la imagen del pionero; hospitalidad y apertura de los chilenos |
| Condiciones internas de la Iglesia | Persecución y crisis económica en Utah (1880–1900); leyes migratorias de Estados Unidos; guerras mundiales | Expansión misional sudamericana desde 1925 |
Nota. Elaboración propia a partir del análisis de las etapas.
9.3. Mediación periodística y construcción de la alteridad
La prensa fue, durante más de un siglo, el principal canal por el cual la sociedad chilena conoció a los Santos de los Últimos Días. Puede hablarse de una mediación periodística que construyó al mormón como un «otro» religioso, primero lejano y exótico, luego familiar. La evolución es nítida. En 1840 El Mercurio los llamó «Marmons» y «fanáticos inofensivos», aunque reconoció la injusticia de su expulsión.234 En el siglo XIX, los cronistas chilenos Pérez Rosales y Contardi, insistieron en la poligamia como rasgo definitorio,235 En el siglo XX, en cambio, un club deportivo adoptó el nombre «Los Mormones» bajo el patrocinio de un edecán presidencial,236 Aldunate Phillips los presentó como «los más audaces de los pioneros»237 y, en 1954, El Mercurio utilizó el nombre completo de la Iglesia al anunciar la visita del presidente McKay.238
El proceso muestra que, cuando los misioneros llegaron en 1956, no encontraron un terreno virgen en materia de representaciones. La palabra «mormón» era conocida y su carga negativa se había atenuado. Del mismo modo, la prensa de Utah construyó una imagen de Chile para los miembros de la Iglesia: el lejano país con fuertes nevadas,239 el campo de misión inexplorado de Magallanes240 y la nación moderna y democrática descrita por los Johnson.241 La prensa funcionó así en ambos sentidos.
9.4. Membresía dispersa: los santos sin rama
Una de las contribuciones centrales de este estudio es la identificación de lo que puede denominarse membresía dispersa: miembros bautizados, algunos con las ordenanzas del Templo, que residieron en Chile durante años sin una congregación a la cual pertenecer. Johann D. Linde en Puerto Montt, Alma Ek y la familia Folsom en Sewell, Zora Howd y los Johnson en Potrerillos, y David E. Wright en Santiago componen este grupo. La Figura 3 mostró su distribución temporal; la Figura 7 muestra la distribución geográfica del conjunto de episodios documentados.
Figura 7
Distribución geográfica de los episodios de contacto documentados en Chile, 1817–1956

Nota. Elaboración propia. Se asigna cada episodio a la zona donde ocurrió; se excluyen los ocurridos fuera de Chile (Utah, California).
La concentración en la zona central y en los enclaves mineros no es casual. La membresía dispersa siguió las rutas del capital estadounidense y de la migración europea, no las de la planificación misional. En los campamentos mineros, los miembros vivieron en comunidades cerradas, con escuelas, hospitales y clubes propios, como describieron los Johnson.242 Esa condición de enclave limitó su contacto con la población chilena, pero no lo anuló: Ek cofundó un club deportivo de más de 250 socios243 y Maurine Folsom enseñó himnos en español a niños.244 Los registros genealógicos muestran, además, que estas familias conservaron su vínculo con la Iglesia: sus hijos se bautizaron, recibieron la investidura y se sellaron en templos de Utah.245
La membresía dispersa plantea una pregunta de fondo para la historia religiosa: ¿dónde está la Iglesia cuando no hay rama? En la experiencia de estas familias, la Iglesia se hizo presente a través del hogar, de la educación religiosa de los hijos, de la correspondencia con Utah y del recuerdo de las ordenanzas recibidas. Se trata de una forma de pertenencia que precede y excede a la institución local.
9.5. El papel de los primeros miembros y redes de confianza
La categoría permite destacar el papel de miembros sin llamamiento misional formal en la preparación del establecimiento. Antes de 1956, las iniciativas más significativas no provinieron de misioneros, sino de miembros residentes. Maurine Bennion Folsom, exmiembro de la Mesa Directiva General de la Primaria, organizó una Primaria en Chile, probablemente en Sewell, donde residía la familia.246 La familia Fotheringham acogió al presidente McKay y le transmitió la necesidad de enviar misioneros; su jefe de familia fue el primer presidente de rama y obtuvo el uso de la piscina del Santiago Country Club para el primer servicio bautismal.247 En la frontera sur, el maestro Rodolfo (Raquel) Reyes tomó la iniciativa de recibir a los misioneros a Futaleufú.248
Entre miembros de la iglesia operaron redes de confianza que incluyeron a personas ajenas a la Iglesia. El señor W. L. Morrison, que pagó la atención médica del élder Smith;249 los habitantes de Juan Fernández, que socorrieron a los pasajeros del Brooklyn;250 y las familias de Magallanes que recibieron a Ostendorf y Young251 forman parte de esta trama. En la autobiografía de Wright, las amistades forjadas en 1947 aparecen como un capital relacional que se activó más de tres décadas después.252 La historia de la Iglesia en Chile antes de 1956 es, en buena medida, una historia de hospitalidad.
9.6. Territorio de paso y zonas de frontera
Finalmente, el concepto de Territorio de paso y zonas de frontera describe la posición de Chile respecto de los centros de la obra en Sudamérica. Hasta 1956, Chile fue un territorio de paso o de borde: escala del Brooklyn, destino de visitas misionales como lugar de renovación de visas para misioneros de Argentina.253 Resulta significativo que los episodios misionales del siglo XX ocurrieran en fronteras, Magallanes en 1937, Punta Arenas en 1947254 Futaleufú en 1950 y no en la capital. La frontera, sin embargo, no fue solo límite, sino también espacio de encuentro: allí se celebraron las primeras reuniones dirigidas por misioneros en español y de allí provino el primer chileno en ser bautizado del que se tenga registro. Solo en 1956, con la llegada de Allred y Bentley a Santiago, el centro de gravedad se desplazó hacia la capital.255
9.7. Memoria e historiografía
Por último, las fuentes disponibles revelan un proceso de construcción de memoria. Andrew Jenson, en 1923, recorrió los lugares de Pratt para inscribirlos en la historia de la Iglesia.256 El élder Loren C. Dunn, en 1996, reclamó para el Brooklyn un lugar que había sido «una simple nota al pie».257 La placa de Juan Fernández, en 2003, convirtió la hospitalidad isleña en patrimonio compartido.258 En Chile, el historiador Rodolfo Acevedo reunió durante décadas papeles y transcripciones sin los cuales buena parte de este estudio sería imposible.259 En los últimos años, grupos de historia de la Iglesia en redes sociales y el uso sistemático de FamilySearch han permitido identificar a personajes antes desconocidos, como Alma Ek, Zora Howd o la familia Folsom, identificados en investigaciones previas del autor.260 La genealogía se ha convertido así en una herramienta historiográfica de primer orden para recuperar a los santos anónimos que precedieron a la Iglesia organizada.
10. Consideraciones finales
El presente estudio se propuso reconstruir, de manera cronológica, las relaciones entre los Santos de los Últimos Días y Chile antes de 1956. La principal conclusión es que el período anterior al establecimiento no fue un vacío, sino un siglo de encuentros discontinuos que contribuyeron, de manera no planificada, a las condiciones del establecimiento. No todos lo hicieron del mismo modo: algunos episodios tienen un vínculo directo con 1956, por la continuidad de personas o instituciones; otros, un vínculo indirecto, a través de representaciones, precedentes o memoria; y algunos carecen de vínculo documentado. La Tabla 8 resume esa distinción. Esa relación estuvo marcada más por la circulación de personas y de representaciones que por la actividad misional sistemática.
Tabla 8
Vínculo de los principales episodios con el establecimiento de 1956
| Episodio | Vínculo con 1956 | Fundamento |
|---|---|---|
| Creencia en el desembarco de Lehi (1830–1882) | Indirecto | Motivó el viaje de Pratt; mantuvo a Chile en el imaginario de la Iglesia |
| Prensa porteña sobre los mormones (desde 1840) | Indirecto | Formó la imagen pública que encontraron los misioneros |
| Escala del Brooklyn en Juan Fernández (1846) | Indirecto | Sin continuidad documentada; recordado con la placa de 2003 |
| Misión de Pratt (1851–1852) | Indirecto | Precedente y proyecto de traducción al español; recordado por Jenson en 1923 |
| Miradas chilenas del siglo XIX (Vicuña Mackenna, Del Río, Pérez Rosales) | Indirecto | Representaciones; no hay contacto con quienes llegaron en 1956 |
| Linde y Parker (1888–1896) | Sin vínculo documentado | Presencias aisladas |
| Rosales y Talmage (1877–1899) | Indirecto | Reforzó el imaginario sobre los pueblos originarios |
| Visita de Jenson (1923) | Indirecto | Memoria institucional de la misión de Pratt |
| Folsom y la Primaria probablemente en Sewell (1928–1944) | Indirecto | Una de las primeras actividades organizada; anterior a la existencia de una rama. |
| Ostendorf y Young Jr. en Magallanes (1937–1938) | Indirecto | Primer ensayo de la misión Argentina en Chile |
| Wright (1947) | Indirecto | Contactos que retomó tras su reasignación en 1960 |
| Futaleufú y Rodolfo (Raquel) Reyes (1950–1952) | Directo | Obra de la misión Argentina, la misma que envió a Allred y Bentley |
| Familia Fotheringham (1952) | Directo | Primer presidente de rama; uso de la piscina para el primer servicio bautismal |
| Visita de McKay (1954) | Directo | La familia Fotheringham le transmitió la necesidad de enviar misioneros |
Nota. Elaboración propia a partir del análisis de las etapas I a VI.
La primera etapa (1817–1846) mostró que Chile ingresó primero en el imaginario o supuesto de los Santos de los Últimos Días, a través de la teoría de Coquimbo, y que la prensa porteña de Valparaíso comenzó a informar sobre los mormones desde 1840. La segunda (1846–1851) registró el primer contacto físico, en Juan Fernández, y el encuentro entre chilenos y Samuel Brannan en California. La tercera (1851–1852) documentó el primer intento misional el de Parley P. Pratt, cuyo regreso obedeció a una combinación de causas. En Chile, a la barrera del idioma se sumaban la guerra civil y el monopolio católico; del lado de la Iglesia, la falta de libros en español y de medios para imprimirlos, la escasez de recursos y la necesidad de Pratt de volver a comunicarse con la sede de la Iglesia y con su familia. Dejó, sin embargo, como legado el proyecto de traducir el Libro de Mormón al español. La cuarta (1852–1900) desplazó la relación hacia las miradas chilenas, con el testimonio de Pedro del Río Zañartu en Salt Lake City, la figura dudosa de Teddy Parker y la llegada de Johann D. Linde, primer miembro residente. La quinta (1900–1946) reveló la existencia de una membresía dispersa en los enclaves mineros, como Sewell. La sexta (1947–1956) concentró los hitos decisivos: las reuniones de Futaleufú, el bautismo de Rodolfo (Raquel) Reyes, la llegada de los Fotheringham, la visita del presidente McKay y el primer servicio bautismal en Santiago.
El análisis permitió identificar los factores de esa larga demora, tanto chilenos como propios de la situación de la Iglesia en los Estados Unidos y, al mismo tiempo, los elementos que la hicieron fecunda: un imaginario que mantuvo a Chile en la mira de la Iglesia; una mediación periodística que transformó la imagen del mormón desde el fanático hasta el pionero; una membresía dispersa que conservó su fe sin rama o un lugar donde reunirse, sostenida por redes de confianza, que se adelantó a la acción institucional.
Entre las contribuciones del estudio destacan la sistematización cronológica de episodios hasta ahora dispersos; la crítica de fuentes que distingue entre hechos documentados, errores de atribución e hipótesis; la distinción entre episodios con vínculo directo e indirecto con el establecimiento; y la incorporación de hallazgos recientes, como la identificación de Alma Ek, Zora Howd, la familia Folsom y Rodolfo (Raquel) Reyes. El estudio presenta, asimismo, limitaciones, tales como la dependencia de fuentes secundarias y de redes sociales, acceso limitado a registros de membresía y a archivos eclesiásticos.
Quedan abiertas líneas de investigación concretas: verificar en los registros de membresía el lugar de los bautismos de Barbara y Robert Folsom (1938 y 1941) y de Rodolfo (Raquel) Reyes (probablemente 1952); establecer si el Max Witt de 1937 y el de 1947 son la misma persona; y documentar la residencia de miembros de la Iglesia en otros enclaves mineros. Cada uno de estos puntos puede modificar la cronología aquí propuesta.
Falta, además, investigar con mayor profundidad la posibilidad de que existieran bautismos de chilenos anteriores a los aquí documentados. Dos escenarios merecen atención. El primero es la migración chilena a California durante la fiebre del oro: hacia 1852 más de diez mil chilenos habían viajado a ese territorio,261 donde convivieron con los Santos de los Últimos Días llegados en el Brooklyn, varios de los cuales trabajaron en las tierras de John Sutter y en los yacimientos auríferos.262 Es posible que algún chileno se haya unido a la Iglesia en ese contexto. El segundo escenario corresponde a los comienzos de la misión Argentina, cuando los misioneros que servían en el occidente argentino cruzaban periódicamente a Chile y residían cerca de la frontera, en zonas con presencia de población chilena.263 Los registros de membresía de esas primeras ramas argentinas podrían contener bautismos de chilenos que aún no han sido identificados, como ocurrió con Rodolfo (Raquel) Reyes, cuyo bautismo quedó inscrito en la rama de Trevelin.264 La revisión sistemática de estas fuentes podría adelantar la fecha del primer bautismo de un chileno en la Iglesia.
Ricardo García, el primer bautizado de Santiago, resumió al final de su vida el sentido de la historia que comenzó en 1956: «Díganles a todos en Chile que el evangelio es felicidad».265 Este libro ha querido mostrar que esa historia es larga y rica, habitada por marineros, apóstoles, viajeros, ingenieros, madres de familia, maestros rurales y misioneros de paso, cuyo legado merece ser recordado.
Palabras finales
Este libro nació de una pregunta sencilla: ¿qué ocurrió entre los Santos de los Últimos Días y Chile antes de 1956? La respuesta resultó ser una larga historia, hecha con variados personajes, muchos de ellos olvidados; otros que apenas aparecían en una nota de prensa, un diario personal o un registro genealógico.
Estas páginas no pretenden cerrar esa historia, sino abrirla. Quedan registros de membresía por revisar, diarios por traducir, archivos de prensa por recorrer y descendientes que aún guardan recuerdos de sus antepasados. Si este trabajo sirve como punto de partida para que otros investigadores continúen la búsqueda, corrijan lo que aquí se afirma y descubran nuevos nombres, este libro habrá cumplido su propósito.
Esta historia también es personal. El 17 de junio de 2001, en la ciudad de Arica, fui bautizado en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, gracias a los élderes Jorge Herrera, Juan Carlos Cárcamo de Chile y Case Winder de los Estados Unidos, quienes llegaron a mi vida con el mismo mensaje que Parley P. Pratt intentó traer a Chile en 1851. Al investigar a quienes nos precedieron, comprendí que mi conversión forma parte de la misma historia que aquí se relata: la de un mensaje que tardó más de un siglo en echar raíces y que hoy sigue llegando, de una persona a otra, a cada rincón del país.
Toda mi gratitud a ellos, a mi familia y a todos los que, sin saberlo, prepararon el camino. Como el cóndor del poema de Pratt, cada uno de nosotros encontró en esta tierra su nido entre los Andes.
José L. Díaz
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Sobre el autor

José Luis Díaz nació en Arica, en el extremo norte de Chile, es ingeniero en Control de Gestión y licenciado en Educación, y actualmente cursa una maestría en Gestión en la Dirección Pública. Aprendió portugués de manera autodidacta y perfeccionó su inglés en Dublín, Irlanda, donde estudió durante dieciocho meses.
Su curiosidad por el mundo lo ha llevado a recorrer veinticuatro países en cuatro continentes, donde ha documentado las realidades de los Santos de los Últimos Días con sus diferentes costumbres y tradiciones.
Como investigador independiente de Historia de la Iglesia, fue ponente en la Conferencia de Estudios Mormones Globales (Mormon Global Studies) en Ciudad de México, en mayo de 2024, y noviembre del mismo año, fue parte del comité organizador del Primer Seminario de Historia de la Iglesia en Chile en Santiago de Chile. En mayo de 2025 expuso en la Universidad de Tarapacá sobre Los orígenes de los mormones en Arica, además dirige una comunidad digital, llamada «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile», dedicada a estudiar y difundir la historia de la Iglesia en el país.
En la Iglesia sirvió como misionero de tiempo completo en la Misión Chile Santiago Oeste, además ha sido presidente del Cuórum de Élderes, presidente de la Escuela Dominical de estaca, miembro del Sumo Consejo, consejero de obispado y director de Comunicaciones, donde ha impulsado proyectos humanitarios y conferencias genealógicas.
Notas
- Deseret News, 1852a, p. 3. ↩︎
- Sowby, L. W. (2006, 25 de octubre). First Chilean convert was faithful to the end. Meridian Magazine. ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson. ↩︎
- Grover, M. L. (2008). Chile: Teaching the future. En A land of promise and prophecy: Elder A. Theodore Tuttle in South America, 1960–1965. ↩︎
- Deseret News, 1852a, p. 3. ↩︎
- Hernández C., R. (1930). Los chilenos en San Francisco de California: Recuerdos históricos de la emigración por los descubrimientos del oro, iniciada en 1848 (Tomo I). pp. 104–105, 134. Nota: la misma cita aparece en el Libro Terra Ignota de Benjamín Vicuña Makenna pp. 17-18. ↩︎
- De Saade, P. (2021). Historias de fe en la Patagonia Argentina. Google Libros ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson. ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev.; p. 333). ↩︎
- Corporación Patrimonial Sewell. (2024, 7 de octubre). Tea-Room y su historia [Publicación de Facebook ]. ↩︎
- Fork Press. (1949, 7 de julio). Los Johnson describen a los pueblos sudamericanos [Artículo de periódico conservado en FamilySearch como «Don Franklin Johnson and family newspaper article while visiting Utah from South America»]. ↩︎
- Dunn, L. C. (1996, 19 de noviembre). También debéis tenerlo presente [Discurso devocional]. Discursos de BYU, Brigham Young University ↩︎
- Familypedia. (s. f.). Rufus Chester Allen (1827–1915). Fandom. ↩︎
- Williams, F. S., y Williams, F. G. (1987). From acorn to oak tree: A personal history of the establishment and first quarter century development of the South American missions, p. 231; Young, W. E. (1937). The diary of W. Ernest Young. ↩︎
- (1921–2008) • Persona • Árbol Familiar [Árbol genealógico] ↩︎
- Correa, Noe (2024, 27 de febrero). Central de las Escrituras [Republicación de video]. Grupo Facebook «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile». ↩︎
- The Golden Bible, or, Campbellism improved,1830, citado en Correa, Noe 2024. ↩︎
- Correa, Noe (2024, 27 de febrero). Central de las Escrituras [Republicación de video]. Grupo Facebook «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile». ↩︎
- Nota manuscrita atribuida a Frederick G. Williams (ca. 1830–1836), conservada en la Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City (Williams, 1992, pp. 57–61; Correa, 2024). ↩︎
- Correa, Noe (2024, 27 de febrero). Central de las Escrituras [Republicación de video]. Grupo Facebook «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile». ↩︎
- Se trata de José Smith padre, patriarca de la Iglesia, y no del profeta. El Messenger and Advocate lo identifica como «J. Smith sen.» (senior), y el diario de José Smith lo llama «father Smith», forma habitual de referirse a él en Kirtland (Smith, 1835–1836, pp. 184–185; Latter Day Saints’ Messenger and Advocate, 1836, p. 281). ↩︎
- Messenger y Advocate, mar 1836, p. 281, citado en Correa 2024 ↩︎
- Harrisburg Chronicle, 1832, citado por Correa 2024 ↩︎
- Mormonism. (1832, 7 de marzo). citado en correa 2024 ↩︎
- Orson Pratt, A Interesting Account of Several Remarkable Visions and of the Late Discovery of Ancient American Record, 1840, citado en Correa 2024. ↩︎
- Matthews, 1972; Williams, 1992; Correa, 2024. ↩︎
- Parley P. Pratt, Proclamation! To the People of the Coasts and Islands of the Pacific (Sydney, New South Wales: William Baker, 1851), 8, citado por Correa 2024. ↩︎
- Parley P. Pratt, Key to the Science of Theology (Liverpool: F. D. Richards, 1855), p. 23, citado en Correa 2024. ↩︎
- Correa, Noe (2024, 27 de febrero). Central de las Escrituras [Republicación de video]. Grupo Facebook «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile». ↩︎
- Pratt, O. (1872). Nephite America [Discurso pronunciado el 11 de febrero de 1872, Salt Lake City]. En B. Young et al., Journal of discourses (Vol. 14, pp. 323, 325). Albert Carrington, citado por Correa, 2024. ↩︎
- Pratt, O.,1876, 30 de octubre, citado en Correa 2024. ↩︎
- Correa, Noe (2024) ↩︎
- Reynolds, G. (1880, 01 de diciembre). The land of the Nephites. Juvenile Instructor, 15, 274, citado en Correa, 2024 ↩︎
- Delano, A. (1817). A narrative of voyages and travels, in the northern and southern hemispheres (pp. 275, 299). E. G. House. citado en Correa, 2024. ↩︎
- Morse, J. (1797). Coquimbo. En The American gazetteer. S. Hall, citado en Correa 2024 ↩︎
- Malte-Brun, C. (1827). Universal geography, or a description of all the parts of the world (Vol. 3, p. 353). Anthony Finley, citado por Correa 2024 ↩︎
- Correa, Noe (2024, 27 de febrero). Central de las Escrituras [Republicación de video]. Grupo Facebook «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile». ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson. ↩︎
- El Mercurio de Valparaíso, 08 de julio de 1840. ↩︎
- El Mercurio de Valparaíso, 1846. ↩︎
- Munro, J. B. (1934). Mormon colonization scheme for Vancouver Island. Washington Historical Quarterly, 25(3), 278–285. ↩︎
- El Progreso. (1850, 11 de marzo). [Noticia sobre una petición al Senado de los Estados Unidos contra la colonia del Lago Salado]. El Progreso. ↩︎
- Área Chile, envió de fotografías por Paredes Rivadeneira de placa conmemorativa en la isla de Juan Fernández. La Asociación de la Embarcación Brooklyn. ↩︎
- Dunn, L. C. (1996, 19 de noviembre). También debéis tenerlo presente [Discurso devocional]. Discursos de BYU, Brigham Young University. ↩︎
- Nota: El escorbuto es una enfermedad causada por la falta de vitamina C, que provoca debilidad, sangrado de encías, pérdida de dientes y dificultad para cicatrizar. Era frecuente en los viajes largos por mar del siglo XIX, cuando los pasajeros pasaban meses sin consumir frutas ni verduras frescas. ↩︎
- Dunn, L. C. (1996, 19 de noviembre). También debéis tenerlo presente [Discurso devocional]. Discursos de BYU, Brigham Young University.); Área Chile, envió de fotografías por Paredes Rivadeneira de placa conmemorativa en la isla de Juan Fernández. ↩︎
- Crocheron, citado en Dunn, 1996. ↩︎
- San Juan Bautista era el puerto de la principal isla del archipiélago de Juan Fernández, hoy llamada Robinson Crusoe. En 1846 era un asentamiento casi despoblado. ↩︎
- Área Chile, envio de fotografías por Paredes Rivadeneira de placa conmemorativa en la isla de Juan Fernández. La Asociación de la Embarcación Brooklyn. ↩︎
- Sparks, 1846, citada en Dunn, 1996. ↩︎
- Dunn, L. C. (1996, 19 de noviembre). También debéis tenerlo presente [Discurso devocional]. Discursos de BYU, Brigham Young University. ↩︎
- Área Chile, envió de fotografías por Paredes Rivadeneira de placa conmemorativa en la isla de Juan Fernández, La Asociación de la Embarcación Brooklyn. ↩︎
- M. G. Sepúlveda (comunicación personal, 26 de enero de 2024). La información sobre la ceremonia de 2003 proviene de una conversación del autor con el élder M. Gonzalo Sepúlveda, quien participó directamente en ella como encargado de entregar la placa conmemorativa. ↩︎
- Área Chile, envió de fotografías por Paredes Rivadeneira de placa conmemorativa en la isla de Juan Fernández, La Asociación de la Embarcación Brooklyn. ↩︎
- Dunn, L. C. (1996, 19 de noviembre). También debéis tenerlo presente [Discurso devocional]. Discursos de BYU, Brigham Young University. ↩︎
- Vicuña Mackenna, 1883, pp.650-651. ↩︎
- Maritime Heritage Project. (s. f.-a). Ship Brooklyn, 1849 [Registro de pasajeros y viaje]. ↩︎
- Dunn, L. C. (1996, 19 de noviembre). También debéis tenerlo presente [Discurso devocional]. Discursos de BYU, Brigham Young University. John Sutter era un suizo, tenía una hacienda agrícola y ganadera en el valle del Sacramento. En 1848 se encontró oro por casualidad mientas se construía su aserradero. ↩︎
- Pérez Rosales, 1886, Recuerdos del Pasado, p. 259 ↩︎
- Bunster, 1970, chilenos en California, editorial pacifico p. 96. ↩︎
- Hernández C., R. (1930). Los chilenos en San Francisco de California: Recuerdos históricos de la emigración por los descubrimientos del oro, iniciada en 1848 (Tomo I). pp. 104–105, 134. Nota: la misma cita aparece en el Libro Terra Ignota de Benjamín Vicuña Makenna pp. 17-18. ↩︎
- Ibíd., p. 134. ↩︎
- Ibíd., pp. 296, 305. ↩︎
- Encina, F. A. (1970). Resumen de la historia de Chile (L. Castedo, Ed.; 8.ª ed., Vol. 2). Zig-Zag. pp.1171-1172 ↩︎
- Familypedia. (s. f.). Rufus Chester Allen (1827–1915). Fandom. ↩︎
- Church History Biographical Database. (s. f.-b). Phoebe Elizabeth Soper. The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints. ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson. ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev.; pp. 335). ↩︎
- «Pres. Young told Parley P. Pratt that he wanted him to visit Chili on his route» [El presidente Young le dijo a Parley P. Pratt que quería que visitara Chile en su ruta]. Church History Library. (1849, 27 de mayo). Historical Department journal history of the Church, 1830–2008, 1849 enero–julio, p. 2. Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City. ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson, Pratt, 1874/s. f., Autobiografia de Parley P. Pratt- traducción Rodolfo Acevedo p. 331. ↩︎
- El Mercurio de Valparaíso, 1851. ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev.; p. 324). ↩︎
- Ibíd., pp. 324–325. ↩︎
- Ibíd., p.325. ↩︎
- Ibíd., p.330. ↩︎
- Ibíd., pp. 325-326. «Providencia» en el lenguaje religioso de la época, designa a la acción de Dios que guía y dispone los acontecimientos de la vida humana según sus propósitos. ↩︎
- Deseret News. (1852a, 03 de abril). [Carta del élder P. P. Pratt desde Valparaíso y poema «Noviembre en Chile»]. Deseret News, p. 3. ↩︎
- Deseret News, 1852, 01 de mayo, p. 03. ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson. ↩︎
- Cementerio de Disidentes de Valparaíso, libro de actas 1832–1901, p. 47. ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson. ↩︎
- Cementerio de Disidentes de Valparaíso, libro de actas 1832–1901, p. 47. ↩︎
- Díaz, 2025a; Presbyterian Historical Society ↩︎
- Deseret News, 03 de abril de 1852, p. 03. ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev.; p. 327). ↩︎
- Ibíd., p. 329. ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson. ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev.; pp. 329-330). ↩︎
- Ibíd., pp. 330-331; Familypedia. (s. f.). Rufus Chester Allen (1827–1915). Fandom. ↩︎
- Pratt no menciona el nombre del ministro. El historiador Rodolfo Acevedo identifica esa iglesia con la Union Church de Valparaíso y afirma que Pratt «conoció en Valparaíso al pastor de la “Unión Church”, David Trumbull, de quien se informó de la actividad que realizaban los colportores [vendedores ambulantes de Biblias y literatura religiosa] en Valparaíso» (Acevedo, 1989, pp. 15–16). Trumbull, fundador del movimiento presbiteriano en Chile, recibiría poco después el cuerpo de Omner Pratt en el Cementerio de Disidentes (véase 5.4). Si la identificación es correcta, Pratt y Trumbull se habrían encontrado dos veces durante la misión. ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson; Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev, p. 333). ↩︎
- Nota: En la imprenta del siglo XIX, «estereotipar» significaba fundir planchas de metal a partir de las páginas ya compuestas con tipos móviles. Así se podía reimprimir una obra muchas veces sin volver a componerla letra por letra, lo que abarataba las nuevas ediciones. El término no tiene relación con el sentido actual de «estereotipo» como prejuicio. ↩︎
- Pratt no explica el motivo. Posiblemente pensaba en la influencia británica en los puertos y gobiernos de Sudamérica, que él mismo destacó, y en los numerosos miembros de la Iglesia en Gran Bretaña ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev.; pp. 335-336). ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev.; pp.331,333). ↩︎
- Molina, J. I. (1788–1795). Compendio de la historia geográfica, natural y civil del Reyno de Chile (D. J. de Arquellada Mendoza y N. de la Cruz Bahamondes, Trads.; 2 vols.). Madrid. (Obra original publicada en 1776). ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev.; pp. 331-332, 335). ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson. ↩︎
- Pratt no consigna su nombre. Entre los pasajeros del Dracut registrados a su llegada a San Francisco (20 de mayo de 1852), los únicos con apellidos hispanos son M. López y P. Rello, por lo que es probable que se trate de uno de ellos (Maritime Heritage Project, s. f.-b). ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev.; pp.332-333; 336). ↩︎
- (Pratt, 1874/s. f., p. 331; Whittaker, 1998). Whittaker menciona «63 días en el mar», cifra que coincide con la duración del viaje de ida, de San Francisco a Valparaíso, según la carta de Pratt del 9 de noviembre de 1851. Las fechas de zarpe (5 de marzo) y de llegada (21 de mayo) indican, en cambio, una travesía de regreso de unos setenta y siete días. ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson. ↩︎
- Jenson, A. (1938). Autobiography of Andrew Jenson: Assistant historian of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints. Deseret News Press, pp. 565-566 ↩︎
- Vicuña Mackenna, B. (1856). Pájinas de mi diario durante tres años de viajes: 1853–1854–1855. Imprenta del Ferrocarril. pp. 47,48. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Medina, J. T. (1878). Historia de la literatura colonial de Chile (Vol. 2). Imprenta de la Librería del Mercurio, p. 398 ↩︎
- Vicuña Mackenna, B. (1884). Viaje al torno del mundo por un chileno [Relato de Pedro del Río Zañartu]. pp. 166–174. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Nota: Se trata de George Q. Cannon (1827–1901), primer consejero del presidente John Taylor desde el 10 de octubre de 1880. Del Río confunde su cargo: Utah era entonces un territorio y no tuvo senadores hasta convertirse en estado en 1896. Cannon fue delegado territorial ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos entre 1873 y 1882; reelegido en 1880, la Cámara le negó el escaño el 25 de febrero de 1882 por practicar el matrimonio plural (Religious Studies Center) ↩︎
- Vicuña Mackenna, B. (1884). Viaje al torno del mundo por un chileno [Relato de Pedro del Río Zañartu], pp. 166–174. ↩︎
- Nota: En arquitectura, una pilastra es un pilar de sección rectangular, generalmente adosado a un muro. Del Río se refiere a los pilares de piedra arenisca que rodean el Tabernáculo y sostienen su gran techo abovedado, construido sin columnas interiores, lo que dejaba la sala completamente despejada. ↩︎
- Vicuña Mackenna, B. (1884). Viaje al torno del mundo por un chileno [Relato de Pedro del Río Zañartu], pp. 166–174. ↩︎
- Vicuña Mackenna, 1884, pp. 166–174; «Creederas» es una forma coloquial de «tragaderas» o «credulidad»: la facilidad para creer cualquier cosa. Con «¡Qué creederas!», Del Río expresa asombro e ironía ante la amplitud de lo que creían los miembros. Es un juicio de distancia doctrinal, no de hostilidad. ↩︎
- Contardi, J. B. (1975). La pequeña Babel magallánica; «Mormones y otras especies Dañinas en Magallanes»,1888–1889. Museo de la Patagonia, pp. 19-20. ↩︎
- Ibíd., p. 20. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Díaz, J. L. (2026, 11 de julio). Tras la huella de Teddy Parker: Crónica de un posible ministerio en Magallanes [1888] y las conexiones con Samuel Hyslop. Grupo de Facebook. «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile»;véanse también Biblioteca Nacional de Chile (s. f.), Interferencia (s. f.) y PATlibros (s. f.). ↩︎
- Bascopé Julio, J. (2010). Sentidos coloniales I: El oro y la vida salvaje en Tierra del Fuego, 1880–1914. ↩︎
- FamilySearch. (s. f.-e). Johann Detleff Linde Oden (1872–1953) • Persona • Árbol Familiar ↩︎
- Díaz, J. L. (2024, 7 de marzo). Tras la huella de un pionero alemán en Chile [Publicación de Facebook]. Grupo «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile». ↩︎
- A. Salinas Linde, comunicación personal, 8 de marzo de 2024. ↩︎
- Rosales, D. de. (1877). Historia general de el Reyno de Chile: Flandes indiano (B. Vicuña Mackenna, Ed.). Imprenta del Mercurio. pp. 384-385 ↩︎
- Talmage, J. E. (1899). The articles of faith: A series of lectures on the principal doctrines of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints. The Deseret News. pp. 231 en español. ↩︎
- Washington County Historical Society. (s. f.). Robert LeRoy Parker (aka Butch Cassidy) ↩︎
- Ibíd; HistoryNet, s. f. ↩︎
- Morales, I. (2020). Historia antigua y moderna de Antofagasta (E. Téllez y H. Ardiles, Comps.). Centro de Investigaciones Histórico-Culturales Isaac Arce Ramírez; Museo Histórico de Antofagasta. ↩︎
- Barker, J. (2015, 13 de abril). Butch Cassidy and the end of an era in the Wild West, also known as the Old West. Soundings John Barker. ↩︎
- Sepúlveda, L. (2004, agosto). En la Patagonia, en busca de Butch Cassidy y Sundance Kid. Le Monde diplomatique en español. ↩︎
- FamilySearch. (s. f.-f). Robert LeRoy Parker (1866–1937) • Persona • Árbol Familiar. ↩︎
- Deseret News. (1926, 21 de agosto). Escenas de «medio verano» en el lejano Chile. Deseret News. ↩︎
- FamilySearch. (s. f.-b). Alma August Matthew Ek (1880–1963) • Persona • Árbol Familiar. ↩︎
- Corporación Patrimonial Sewell. (2024, 7 de octubre). Tea-Room y su historia [Publicación de Facebook]. Facebook. ↩︎
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- FamilySearch. (s. f.-i). Zora Howd Cotter, New York, New York Passenger and Crew Lists, 1909, 1925–1958 [Registro genealógico]. ↩︎
- Díaz, J. L. (s. f.-a). [Investigación sobre Zora A. Howd en Potrerillos] [Publicación de Facebook]. Grupo «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile». ↩︎
- Salt Lake Telegram, 1923, p. 35. ↩︎
- Jenson, A. (1938). Autobiography of Andrew Jenson: Assistant historian of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints. Deseret News Press, pp. 564-565. ↩︎
- Jenson, A. (1938). Autobiography of Andrew Jenson: Assistant historian of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints. Deseret News Press, p.565. ↩︎
- Jenson, A. (1938). Autobiography of Andrew Jenson: Assistant historian of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints. Deseret News Press, p. 567. ↩︎
- (Tuttle, 1963, p. 8). El autor localizó esta cita gracias a una conversación con Cristóbal Acevedo. La calificación de «extraoficial» corresponde a la fuente citada; este estudio prefiere describir la Primaria de Sewell como una forma de presencia anterior al establecimiento, en un período en que las organizaciones auxiliares actuaban con amplia autonomía (véase el apartado 1.3). ↩︎
- Salt Lake Tribune, 1939, p. 30; Díaz, 2025b. ↩︎
- Díaz, 2025b; Find a Grave, s. f.-b; Larkin Mortuary, 2025. ↩︎
- FamilySearch. (s. f.-c). August Georg Martin Ostendorf (1906–1984) • Persona • Árbol Familiar ↩︎
- Young, W. E. (1937). The diary of W. Ernest Young.p. 269. Nota: Young se refiere al estrecho de Magallanes; sin embargo, según los relatos de los pasajeros, el Brooklyn no cruzó el estrecho, sino que dobló el cabo de Hornos y el 10 de abril de 1846 ya navegaba en el Pacífico (Dunn, 1996). ↩︎
- Ostendorf, 1938, p. 13; Young, 1937, pp. 269–271; Deseret News, 1938 ↩︎
- El diario del presidente W. Ernest Young registra que los misioneros partieron «a bordo del vapor Juan Menéndez», y el Deseret News del 23 de abril de 1938 repite ese mismo nombre. Ostendorf, en cambio, escribe en su informe que se embarcaron «en el barco José Menéndez». La diferencia podría deberse a un error de transcripción en alguna de las fuentes (Young, 1937, p. 269; Deseret News, 1938; Ostendorf, 1938, p. 13). ↩︎
- Ostendorf, A. G. M. (1938, febrero). Un buen viaje a Magallanes (Chile): Tierra del Fuego. El Mensajero Deseret, p. 13 ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Deseret News. (1938, 23 de abril). La Misión Argentina envía un informe de un viaje de exploración misionera al Estrecho de Magallanes. Deseret News. ↩︎
- Young, W. E. (1937). The diary of W. Ernest Young., p. 271. ↩︎
- La Nación. (1919a, 21 de marzo). México: Libertad del obispo Bentley. La Nación. ↩︎
- La Nación. (1924, 3 de marzo). Alemania: Los mormones en Alemania. La Nación, p. 10. ↩︎
- La Nación. (1919b, 15 de diciembre). Alhambra: El paso de la muerte [Aviso]. La Nación, p. 9. ↩︎
- La Nación. (1923, 6 de febrero). [Inscripciones para las carreras de caballos]. La Nación, p. 12. ↩︎
- La Nación. (1927, 21 de octubre). Una tentadora proposición de los mormones. La Nación, p. 3. En el título impreso se lee «monmones», por errata tipográfica. ↩︎
- La Nación, 20 de diciembre de 1930; 23 y 30 de enero de 1931 [Programación radial]. ↩︎
- La Nación. (1939, 9 de octubre). Club de deportes «Los Mormones». La Nación, portada. Universidad Diego Portales. ↩︎
- Aldunate Phillips, A. (1943). Estados Unidos: Gran aventura del hombre. Editorial Nascimento. pp. 157–163. ↩︎
- Ibíd; El Mercurio de Valparaíso, 08 de julio 1840 ↩︎
- La Nación. (1945a, 17 de mayo). Sanción contra 15 mormones. La Nación, p. 7. ↩︎
- Los condenados pertenecían a grupos fundamentalistas separados de la Iglesia. En una redada de marzo de 1944, cuarenta y seis adultos de esas comunidades fueron acusados de «cohabitación ilegal», y quince recibieron condenas de prisión estatal; la mayoría de los primeros fundamentalistas había sido excomulgada de la Iglesia (Wikipedia. [s. f.]. Council of Friends (Woolley), con base en The Salt Lake Tribune y The New York Times del 8 de marzo de 1944). Sobre el abandono del matrimonio plural en 1890, véase The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (s. f.), Antipolygamy legislation [Church History Topics]. ↩︎
- La Nación. (1945b, 10 de noviembre). [Cartelera de cines]. La Nación, p. 12. ↩︎
- La Nación. (1950, 6 de marzo). Expulsa Gobierno checo a misioneros americanos. La Nación, p. 25. ↩︎
- La Nación. (1951b, 17 de diciembre). Continental dará mañana «Caravana de valientes». La Nación, p. 15. ↩︎
- Wright, D. E. (s. f.). Autobiography of David E. Wright [Autobiografía]. FamilySearch. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Williams, F. S., y Williams, F. G. (1987). From acorn to oak tree: A personal history of the establishment and first quarter century development of the South American missions. pp. 232–233. ↩︎
- Ibíd., pp. 233–234. ↩︎
- Ibíd., pp. 232,235. ↩︎
- FamilySearch. (s. f.-d). Don Franklin Johnson (1903–1987) • Persona • Árbol Familiar [Árbol genealógico]. ↩︎
- Fork Press. (1949, 7 de julio). Los Johnson describen a los pueblos sudamericanos [Artículo de periódico conservado en FamilySearch como «Don Franklin Johnson and family newspaper article while visiting Utah from South America»]. ↩︎
- Fork Press. (1949, 7 de julio). ↩︎
- FamilySearch. (s. f.-d). Don Franklin Johnson (1903–1987) • Persona • Árbol Familiar [Árbol genealógico]. ↩︎
- Grover, M. L. (2008). Chile: Teaching the future. En A land of promise and prophecy: Elder A. Theodore Tuttle in South America, 1960–1965. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Hartley, 2005/2009, pp. 77–81, 87–89, 94–95, 102–104, 129–130. Nota: Hartley describe Futaleufú como una de las ramas de su distrito, aunque no hay registro de que se organizara formalmente. En 1980–1983 regresó a Chile como presidente de la Misión Chile Santiago Sur. ↩︎
- Grover, M. L. (2008). Chile: Teaching the future. En A land of promise and prophecy: Elder A. Theodore Tuttle in South America, 1960–1965. ↩︎
- FamilySearch. (s. f.-g). Rodolfo Bernardo Reyes (1921–2008) • Persona • Árbol Familiar [Árbol genealógico]; De Saade, 2021; Díaz, s. f.-b; Hartley, 2005/2009, pp. 91, 129. ↩︎
- FamilySearch. (s. f.-g). Rodolfo Bernardo Reyes (1921–2008) • Persona • Árbol Familiar [Árbol genealógico]; De Saade, 2021; Grover, 2008; Hartley, 2005/2009, pp. 91, 129. Hartley relata además que, en agosto de 1951, la policía detuvo brevemente a Reyes como sospechoso de un robo ocurrido en la pensión de los misioneros en Trevelin, sospecha que el propio Hartley consideró infundada. ↩︎
- De Saade, P. (2021). Historias de fe en la Patagonia Argentina. Google Libros; Díaz, J. L. (s. f.-b). Rodolfo Bernardo (Raquel) Reyes: El primer chileno bautizado (según registros disponibles hasta ahora) [Artículo de investigación independiente]. «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile». ↩︎
- Díaz, J. L. (s. f.-b). Rodolfo Bernardo (Raquel) Reyes: El primer chileno bautizado (según registros disponibles hasta ahora) [Artículo de investigación independiente]. «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile»; De Saade, P. (2021). Historias de fe en la Patagonia Argentina. Google Libros. Nota: Un «parquetista» es la persona que instala, repara y pule parqué: pisos de madera hechos con tablillas o piezas ensambladas, muchas veces formando dibujos geométricos. ↩︎
- FamilySearch. (s. f.-g). Rodolfo Bernardo Reyes (1921–2008) • Persona • Árbol Familiar [Árbol genealógico]; Díaz, J. L. (s. f.-b). Rodolfo Bernardo (Raquel) Reyes: El primer chileno bautizado (según registros disponibles hasta ahora) [Artículo de investigación independiente]. «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile». ↩︎
- De Saade, P. (2021). Historias de fe en la Patagonia Argentina. Google Libros. ↩︎
- Díaz, J. L. (s. f.-b). Rodolfo Bernardo (Raquel) Reyes: El primer chileno bautizado (según registros disponibles hasta ahora) [Artículo de investigación independiente]. «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile»; De Saade, P. (2021). Historias de fe en la Patagonia Argentina. Google Libros. ↩︎
- Acevedo, R. A. (1989). Los mormones en Chile: 30 años de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1956–1986. ↩︎
- Find a Grave. (s. f.-a). Billie Forrest «Bill» Fotheringham (1919–2012) [Registro memorial]. ↩︎
- FamilySearch. (s. f.-l). Lani Lee Fotheringham (1953–1998) • Persona • Árbol Familiar [Árbol genealógico], ID GHPP-D9R. Nacida el 20 de marzo de 1953 en Santiago, Chile; fallecida el 4 de febrero de 1998 y sepultada en el Salt Lake City Cemetery, Utah. ↩︎
- La Nación, 11 de abril de 1951, p. 10. ↩︎
- El Mercurio de Santiago, 08 de febrero de 1954. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- La Nación, 23 de marzo 1955. ↩︎
- Acevedo, R. A. (1989). Los mormones en Chile: 30 años de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1956–1986, p. 28. Acevedo lo nombra «William A. Fotheringham»; los registros memoriales, Billie Forrest Fotheringham (véase 8.6). Por el cargo, la fecha de llegada y su papel como presidente de rama, se trataría de la misma persona. ↩︎
- Acevedo, 1989, pp. 28–29. ↩︎
- Así aparece el nombre en Acevedo (1989, p. 29); no se ha podido confirmar su grafía en otra fuente. ↩︎
- Acevedo, 1989, p. 29. ↩︎
- Quarterly Historical Report for the Argentine Mission, for the Three Months Ending Sept. 30, 1956, p. 10, como se cita en Acevedo, 1989, p. 29. Traducción de Acevedo. ↩︎
- Acevedo, 1989, pp. 29–30. ↩︎
- Sowby, L. W. (2006, 25 de octubre). First Chilean convert was faithful to the end. Meridian Magazine. ↩︎
- Nota: Nombre de legal de «Perla Garcia» según Familysearch era Perla del Carmen Sepúlveda Rivera, en su vida cotidiana ocupaba el apellido de casada. ↩︎
- Allred, V. (1998). Relato transcrito desde un video VHS para los misioneros de la Misión Santiago Oeste. ↩︎
- En el lenguaje de la Iglesia, se llamaba «investigador» a la persona que recibía las enseñanzas de los misioneros y se preparaba para el bautismo. Desde 2019 la Iglesia usa el término «amigo». ↩︎
- Allred, 1998; Sowby, L. W. (2006, 25 de octubre). First Chilean convert was faithful to the end. Meridian Magazine. ↩︎
- Allred, 1998; Sowby, 2006; Acevedo, 1989, pp. 29–30; La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1984. ↩︎
- Sowby, L. W. (2006, 25 de octubre). First Chilean convert was faithful to the end. Meridian Magazine. ↩︎
- Ibíd. ↩︎
- Acevedo, R. A. (1989). Los mormones en Chile: 30 años de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1956–1986. pp. 29-30. ↩︎
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- Stark, R., y Finke, R. (2000). Acts of faith: Explaining the human side of religion. University of California Press. ↩︎
- Taylor, C. (2006). Imaginarios sociales modernos (R. Vilà Vernis, Trad.). Paidós. (Obra original publicada en 2004). ↩︎
- Mauss, A. L. (2003). All Abraham’s children: Changing Mormon conceptions of race and lineage. University of Illinois Press. ↩︎
- Csordas, T. J. (Ed.). (2009). Transnational transcendence: Essays on religion and globalization. University of California Press. ↩︎
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- Lalive d’Epinay, C. (1968). El refugio de las masas: Estudio sociológico del protestantismo chileno. Editorial del Pacífico. ↩︎
- Correa, Noe (2024, 27 de febrero). Central de las Escrituras [Republicación de video]. Grupo Facebook «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile». ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson; (Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev.; p. 335). ↩︎
- Talmage, 1899; Rosales, D. de. (1877). Historia general de el Reyno de Chile: Flandes indiano (B. Vicuña Mackenna, Ed.). Imprenta del Mercurio. pp. 384–385. ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev pp. 325, 335). ↩︎
- Tuttle, A. T. (1963, agosto). Sud América: Tierra de promisión y profecía. Liahona, p. 8. ↩︎
- Correa, Noe (2024, 27 de febrero). Central de las Escrituras [Republicación de video]. Grupo Facebook «Historia de la Iglesia Restaurada en Chile». ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev.333). ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev p. 334). Nota: La afirmación es de Pratt. Probablemente alude al debate liberal encabezado por Francisco de Paula González Vigil más que a una norma vigente: la libertad de cultos en el Perú se estableció recién en 1915. ↩︎
- Pratt, P. P. (1874). Vida y viajes de Parley P. Pratt, «autobiography of Parley Parker Pratt» (R. Acevedo A., Trad.; T. E. Lyon, Rev pp. 332, 335; Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson. ↩︎
- Young, 1937, p. 271 ↩︎
- Williams y Williams, 1987, p. 233; Grover, 2008. ↩︎
- The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints. (s. f.). Antipolygamy legislation [Church History Topics] ↩︎
- Vile, J. R. (2009). Late Corporation of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints v. United States (1890). En The First Amendment Encyclopedia. Free Speech Center, Middle Tennessee State University. ↩︎
- Church Educational System. (2003). Church history in the fulness of times: Student manual (2.ª ed., cap. 40, pp. 522–534). The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints. ↩︎
- Constitución de la Confederación Argentina, 1853, arts. 14 y 20. ↩︎
- The South American Mission. (1975, febrero). Ensign, 5(2), 20. ↩︎
- Constitución Política de la República de Chile, 1925, art. 10, n.º 2 ↩︎
- El Mercurio de Valparaíso. (1840, 8 de julio). [Noticia sobre la expulsión de los mormones de Missouri]. ↩︎
- Pérez Rosales, V. (1886). Recuerdos del pasado, 1814–1860 (3.ª ed.). Imprenta Gutenberg.; Contardi, J. B. (1975). La pequeña Babel magallánica, 1888–1889, pp. 19-20. ↩︎
- La Nación. (1939, 9 de octubre). Club de deportes «Los Mormones». La Nación, portada. Universidad Diego Portales. ↩︎
- Aldunate Phillips, A. (1943). Estados Unidos: Gran aventura del hombre. Editorial Nascimento.pp. 157–163. ↩︎
- El Mercurio de Santiago. (1954, 8 de febrero). Máxima autoridad de la Iglesia Mormona. ↩︎
- Deseret News. (1926, 21 de agosto). Escenas de «medio verano» en el lejano Chile. Deseret News. ↩︎
- Deseret News. (1938, 23 de abril). La Misión Argentina envía un informe de un viaje de exploración misionera al Estrecho de Magallanes. Deseret News. Archivo y papeles de Rodolfo Acevedo, facilitados por Cristóbal Acevedo. ↩︎
- Fork Press. (1949, 7 de julio). Los Johnson describen a los pueblos sudamericanos [Artículo de periódico conservado en FamilySearch como «Don Franklin Johnson and family newspaper article while visiting Utah from South America»]. ↩︎
- Fork Press. (1949, 7 de julio). Los Johnson describen a los pueblos sudamericanos [Artículo de periódico conservado en FamilySearch como «Don Franklin Johnson and family newspaper article while visiting Utah from South America»]. ↩︎
- Corporación Patrimonial Sewell. (2024, 7 de octubre). Tea-Room y su historia [Publicación de Facebook]. Facebook. ↩︎
- Tuttle, A. T. (1963, agosto). Sud América: Tierra de promisión y profecía. Liahona, p. 8. ↩︎
- Díaz, J. L. (2025). La familia Folsom, una familia de Santos de los Últimos Días de los EE. UU. en Sewell, Chile [Artículo de investigación independiente] ↩︎
- Tuttle, A. T. (1963, agosto). Sud América: Tierra de promisión y profecía. Liahona, p. 8. ↩︎
- El Mercurio de Santiago. (1954, 8 de febrero). Máxima autoridad de la Iglesia Mormona. ↩︎
- Grover, M. L. (2008). Chile: Teaching the future. En A land of promise and prophecy: Elder A. Theodore Tuttle in South America, 1960–1965. ↩︎
- Williams, F. S., y Williams, F. G. (1987). From acorn to oak tree: A personal history of the establishment and first quarter century development of the South American missions. pp. 233–234. ↩︎
- Área Chile, envió de fotografías por Paredes Rivadeneira de placa conmemorativa en la isla de Juan Fernández. La Asociación de la Embarcación Brooklyn. ↩︎
- Ostendorf, A. G. M. (1938, febrero). Un buen viaje a Magallanes (Chile): Tierra del Fuego. El Mensajero Deseret, p. 13. ↩︎
- Wright, D. E. (s. f.). Autobiography of David E. Wright [Autobiografía]. FamilySearch. ↩︎
- Grover, M. L. (2008). Chile: Teaching the future. En A land of promise and prophecy: Elder A. Theodore Tuttle in South America, 1960–1965 ↩︎
- Nota: En 1937 la localidad era conocida oficialmente como Magallanes, y en 1947 ya llevaba de nuevo el nombre de Punta Arenas, tratándose del mismo asentamiento urbano. ↩︎
- Sowby, L. W. (2006, 25 de octubre). First Chilean convert was faithful to the end. Meridian Magazine. ↩︎
- Jenson, A. (1938). Autobiography of Andrew Jenson: Assistant historian of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints. Deseret News Press. ↩︎
- Dunn, L. C. (1996, 19 de noviembre). También debéis tenerlo presente [Discurso devocional]. Discursos de BYU, Brigham Young University. ↩︎
- Área Chile, envió de fotografías por Paredes Rivadeneira de placa conmemorativa en la isla de Juan Fernández. La Asociación de la Embarcación Brooklyn. ↩︎
- Rodolfo Acevedo fue un destacado Licenciado en Historia de la pontificia Universidad Católica de Chile, sirvió en el llamamiento de historiador del Área Chile. ↩︎
- Deseret News, 1926; FamilySearch, s. f.-b; Díaz, s. f.-a, 2025 ↩︎
- Whittaker, D. J. (1998). Parley P. Pratt and the Pacific Mission: Mormon publishing in «that very questionable part of the civilized world». En Mormons, scripture, and the ancient world: Studies in honor of John L. Sorenson. ↩︎
- Dunn, L. C. (1996, 19 de noviembre). También debéis tenerlo presente [Discurso devocional]. Discursos de BYU, Brigham Young University. ↩︎
- Grover, M. L. (2008). Chile: Teaching the future. En A land of promise and prophecy: Elder A. Theodore Tuttle in South America, 1960–1965. ↩︎
- De Saade, P. (2021). Historias de fe en la Patagonia Argentina. Google Libros ↩︎
- Sowby, L. W. (2006, 25 de octubre). First Chilean convert was faithful to the end. Meridian Magazine. ↩︎
Cómo citar esta publicación
APA (7.ª edición)
Díaz, J. L. (2026). El nido de los Andes: Presencias, miradas y encuentros entre los Santos de los Últimos Días y Chile antes de 1956. https://legadodepromision.com/el-nido-de-los-andes/
Chicago (bibliografía)
Díaz, José L. El nido de los Andes: Presencias, miradas y encuentros entre los Santos de los Últimos Días y Chile antes de 1956. Edición del autor, 2026. https://legadodepromision.com/el-nido-de-los-andes/



